Los Cebolletas, un equipo de fútbol donde la amistad importa más que la victoria, viajan a un campeonato mundial juvenil a orillas del lago de Como. Allí se enfrentarán a diez equipos que representan diferentes países y culturas.
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Los Cebolletas, un equipo de fútbol donde la amistad importa más que la victoria, viajan a un campeonato mundial juvenil a orillas del lago de Como. Allí se enfrentarán a diez equipos que representan diferentes países y culturas. Pero el torneo ocultará una sorpresa: algunos Cebolletas jugarán contra sus propios compañeros al alinearse con sus naciones de origen. Entre entrenamientos, cenas compartidas y la brújula moral del entrenador Gaston Champignon, los chicos descubrirán que la verdadera competición trasciende los goles.
Aquiles cierra el paso a João con los brazos extendidos. El brasileño cree que no lo dejarán subir al Cebojet, el autobús del equipo español. La broma en la puerta del vehículo prefigura la naturaleza singular del Minimundial de Madrid: un torneo donde los Cebolletas representarán a España, pero algunos de ellos jugarán con sus países de origen.
Los Cebolletas son un equipo donde la diversión y la amistad siempre han primado sobre los resultados. Su entrenador, Gaston Champignon —exjugador profesional y chef de alta cocina—, ha inculcado en los chicos una filosofía: el que se divierte gana. Ahora, el municipio de Madrid organiza un pequeño campeonato mundial en el lago de Como, donde diez equipos de diferentes comunidades competirán bajo la égida de Demetrio, organizador que entiende el deporte como vehículo de encuentro entre culturas.
El campamento junto al lago alberga campos de hierba impecable, un anfiteatro al aire libre y una playa. Aquí conviven Brasil, Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Argentina, China y dos equipos continentales que representan a África y Oceanía. João se reunirá con su primo Rogeiro, un pequeño as del Flamengo. Rafa, el Niño, se alojará con los italianos.
La primera noche, bajo las banderas de cada nación ondeando sobre las tiendas, los chicos cenan mientras Demetrio recorre la historia del Mundial de Fútbol. Cuenta anécdotas de 1930, cuando Uruguay ganó la primera Copa del Mundo. Habla del árbitro belga John, que pidió un seguro de vida antes de arbitrar la final. Cada noche, después de la cena, los equipos subirán al estrado para contar las páginas gloriosas de sus selecciones.
Pero el Minimundial es más que un torneo. Los Cebolletas, acostumbrados a jugar juntos, enfrentarán por primera vez la posibilidad de competir los unos contra los otros. La unidad del equipo se fractura temporalmente, pero permanece la brújula moral que Champignon ha sembrado: jugar en clima de amistad y aprender a trabajar en equipo con gente que no se parece en nada a nosotros.