Jill Bergland llegó a Granby a trabajar en el Record hace año y medio, buscando una vida menos monótona. Sus domingos tienen un ritual: desayuna en la cafetería del Granby Motor Lodge leyendo el Times junto a las ventanas que dan al…
Descargar
Jill Bergland llegó a Granby a trabajar en el Record hace año y medio, buscando una vida menos monótona. Sus domingos tienen un ritual: desayuna en la cafetería del Granby Motor Lodge leyendo el Times junto a las ventanas que dan al aparcamiento. Un domingo de octubre, mientras observa las hojas cambiando de color, ve al alcalde de la ciudad salir sigilosamente de una habitación con un joven rubio. Griffin Parker, periodista del Journal de Providence, está sentado en la mesa contigua vigilando exactamente lo mismo. Para ambos, ese momento representa la oportunidad de sus vidas. Pero mientras compiten por la noticia que podría ganar un Pulitzer, descubren que la atracción entre ellos es tan potente como la rivalidad que los enfrenta.
Jill Bergland encontró en Granby lo que buscaba: una salida del ritmo asfixiante que dejó en Chicago. El Record es un periódico modesto, publicado solo dos veces a la semana, y su editor Doug Mallory sueña convertirlo en referencia internacional. A Jill le toca hacer de todo, sin jerarquías ni discriminación: reportajes sobre alcantarillado un día, desfiles de moda al siguiente, y encargarse de los bollos para todos sus compañeros cuando les toca.
Sus domingos tienen un ritual inmutable. Cada mañana acude a la cafetería del Granby Motor Lodge, un motel de mala muerte que no atrae ni turistas ni gente de negocios, solo parejas que necesitan discreción. Allí desayuna lo mismo cada vez: tortilla de queso, puré de patatas, zumo de naranja, café. Y el New York Times.
Aquel domingo de octubre, mientras degusta su desayuno junto a las ventanas que enmarcan el aparcamiento y el bosque al sur, algo rompe su rutina. Ve al alcalde George Van Deen, hombre de reputación intachable, padre de familia, salir de una habitación con un joven rubio desconocido. No juntos, pero de la misma habitación. El instinto periodístico de Jill despierta.
Lo que no sabe es que no es la única. En la mesa contigua, un hombre que pidió prestada su sección de deportes ha estado observando lo mismo. Se trata de Griffin Parker, reportero del Journal de Providence, quien llevaba semanas investigando precisamente esto: un escándalo que prometía ser el mayor de los últimos años.
Ambos ven en ese momento la oportunidad de sus carreras. Lo que comienza como una carrera competitiva por la exclusiva de la noticia pronto se complica cuando descubren que sus caminos se cruzan constantemente. En cada giro de la investigación, en cada pista perseguida, vuelven a encontrarse. Y con cada encuentro, la tensión que los opone como rivales profesionales comienza a teñirse de otra naturaleza. La proximidad que genera perseguir los mismos secretos, la inteligencia que ambos reconocen en el otro, transforman gradualmente su enfrentamiento en algo más peligroso que cualquier escándalo político.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.