En el salón de la Sociedad Geográfica de Baltimore, dos miembros distinguidos sostienen una acalorada discusión sobre expediciones polares. El inglés Linderman y el americano Wilkye, rivales de larga data, chocan sobre la mejor manera de…
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En el salón de la Sociedad Geográfica de Baltimore, dos miembros distinguidos sostienen una acalorada discusión sobre expediciones polares. El inglés Linderman y el americano Wilkye, rivales de larga data, chocan sobre la mejor manera de alcanzar el Polo. La conversación escala hasta convertirse en un desafío: Linderman navegará con su rápido vapor mientras Wilkye intentará llegar en velocípedos. Con una apuesta de por medio, ambos se preparan para partir hacia las tierras australes en una aventura que promete poner a prueba sus ingenios, recursos y rivalidad nacional.
En una noche de octubre de 1892, el salón de la Sociedad Geográfica de Baltimore hierve de discusiones sobre descubrimientos geográficos y expediciones polares. Entre sus distinguidos miembros se cuentan armadores y exploradores de renombre que alternan sus debates sobre las regiones desconocidas con conversaciones sobre negocios y comercio.
Dos personalidades dominan la velada: Henry Linderman, armador inglés acaudalado, propietario de una treintena de buques y experimentado navegante de mares australes, y el americano Wilkye, aficionado fervoroso a los velocípedos y viajero intrépido por los mares polares. Ambos son hombres de contextura atlética y carácter resuelto, aunque de temperamentos muy distintos.
La conversación gira en torno al naufragio del Eira, expedición polar que partió hacia el Polo Norte pero fue aplastada por los hielos, dejando a su tripulación a la deriva durante meses hasta ser rescatada. Mientras debaten sobre la mejor manera de conquistar el Polo, Wilkye pronuncia una propuesta audaz: alcanzar el Polo en velocípedo, argumentando que seis días de viaje serían suficientes. Linderman responde con incredulidad y el intercambio de palabras escala hasta un desafío directo. Linderman ofrece su buque, capaz de navegar a veinte nudos por hora, para una expedición al Polo Sur, mientras que Wilkye aceptaría ir en velocípedos. Con el pago de dos mil dólares por persona y la promesa mutua de no prestarse ayuda, ambos hombres se comprometen a partir dentro de ocho días. Así comienza una carrera hacia las tierras desconocidas que encarna la rivalidad anglo-estadounidense.