Una escritora que traduce a Faulkner recibe cartas de alguien que dice querer matarla. A través de ejercicios románticos, el corresponsal le propone habitar el horror cotidiano de un pueblo costero: el viento en las ventanas, el mar…
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Una escritora que traduce a Faulkner recibe cartas de alguien que dice querer matarla. A través de ejercicios románticos, el corresponsal le propone habitar el horror cotidiano de un pueblo costero: el viento en las ventanas, el mar nocturno, las estrellas. En la frontera entre la amenaza real y la intimidad literaria, ella intenta desentrañar la identidad de su futuro asesino entre los personajes de Roquedal.
Una mujer de cuarenta años, traductora de literatura norteamericana, ha elegido vivir en Roquedal, un pueblo costero donde es forastera. Allí recibe una carta que comienza con una amenaza descarnada: alguien dice que la matará y le propone que se vuelva romántica para dignificar su muerte. Lo que comienza como una provocación literaria se convierte en una correspondencia extraña donde el anónimo le encarga ejercicios: escuchar el viento en las ventanas nocturnas, caminar sola hacia el espigón al atardecer, observar las estrellas desde los solares oscuros, percibir los fantasmas en los pasillos de su casa.
Ella responde con ironía. Pronto descubre que alguien deja las cartas en el muro que rodea su hogar. Intenta identificar al remitente entre los personajes locales: Manolo Guerín, un intelectual solitario de pelo blanco; Juan Hernández, el farmacéutico de expresión enigmática; o acaso Luis Blasco, el joven músico cuyo aspecto hippy parece anacrónico. Pero hay un problema: Luis se mató hace dos semanas en accidente de moto. Y las cartas seguían llegando.
La escritora no puede dejar de leer. Entre la amenaza y la seducción literaria, el anónimo la conduce por Roquedal como un guía perverso. Durante una procesión de Semana Santa, mientras observa la Virgen del Gato —una ilusión óptica que el pueblo comparte, un detalle del manto que todos ven como un felino— advierte a un joven desconocido de melena negra. ¿Será él?
Lo que comienza como un juego mortal de identidades se transforma en algo más profundo: una meditación sobre la soledad en los pueblos, la imposibilidad de conocer verdaderamente a quienes nos rodean, y cómo la amenaza puede convertirse en el único vínculo auténtico entre dos desconocidos.