Mark camina hacia la Escuela Dominical cogido de la mano de su hermano mayor Luke, quien lo vigila para que no esconda su cupro de limosna. Luke guarda un secreto: está ahorrando cada moneda para comprar un zepelín de juguete que llegará…
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Mark camina hacia la Escuela Dominical cogido de la mano de su hermano mayor Luke, quien lo vigila para que no esconda su cupro de limosna. Luke guarda un secreto: está ahorrando cada moneda para comprar un zepelín de juguete que llegará de Chicago en ocho semanas. Pero solo su amigo Ernesto West podrá subir con él. La exclusión corroe a Mark, quien además enfrenta sus primeros sentimientos por Alicia Small mientras observa cómo su hermano comparte un lenguaje cifrado que nadie más entiende.
Un domingo por la mañana, Mark camina hacia la Escuela Dominical cogido de la mano de su hermano mayor Luke, quien lo vigila para que no esconda su cupro de limosna. Pero Luke guarda un secreto: está ahorrando cada moneda que debería entregar a la iglesia para comprar un zepelín de juguete. El juguete, anunciado en una revista infantil, cuesta un dólar y llegará desde Chicago en ocho semanas. Solo su amigo Ernesto West podrá viajar en él. Mark, de ocho años, queda excluido de este plan y observa cómo su hermano y Ernesto comparten un lenguaje secreto imposible de descifrar. La frustración crece cuando Mark descubre que Luke tampoco deposita su cupro en la bandeja, mientras que él cumple la obligación que su padre les impone. En la clase de la Escuela Dominical, los niños debaten sobre por qué no deberían ir al cine. Mark ve a su hermano e Ernesto intercambiando palabras cifradas que lo excluyen, compartiendo bromas que nadie más comprende. Esta soledad se profundiza cuando Mark guarda su propio secreto: la admiración silenciosa por Alicia Small, compañera de clase cuyo padre es el predicador de la iglesia. Mark sueña con crear un lenguaje que solo ella entendería, imaginando un futuro donde ella comprendería cada palabra cargada de significado. En esta Escuela Dominical de principios del siglo veinte, con su moral cristiana rigurosa y sus esfuerzos por mantener a los niños alejados de los pecados mundanos, Mark lucha simplemente por pertenecer, por ser incluido.