A bordo de un crucero que atraviesa el Atlántico, una mujer de ochenta y un años abre un cuaderno para escribir en soledad. Hace cinco meses quedó viuda, y en el vaivén del océano busca no ya comprender lo que ha perdido, sino permitir que…
Descargar
A bordo de un crucero que atraviesa el Atlántico, una mujer de ochenta y un años abre un cuaderno para escribir en soledad. Hace cinco meses quedó viuda, y en el vaivén del océano busca no ya comprender lo que ha perdido, sino permitir que su corazón recorra la distancia que separa el duelo de la aceptación. En estas páginas, la autora no resuelve sus preguntas ni busca consuelo en palabras. Simplemente, deja constancia de un punto de quiebre: el momento en que la vida ha dejado de parecerle un deber y se ha convertido en una opción que observa desde la distancia.
Tras la muerte de su esposo, una mujer de ochenta y un años decide embarcarse en un viaje solitario por el Atlántico. Su familia la advierte contra esta fuga, pero ella insiste en lo que su duelo le grita: la necesidad de alejarse, de permitirse el silencio. En el camarote de un crucero que tardará tres semanas en cruzar el océano, comienza a escribir un diario que es, ante todo, un acto de resistencia contra la soledad y la irrelevancia.
Lo que emerge de estas páginas no es una historia de superación ni de búsqueda de sentido. Es, más bien, un retrato despiadado de la vejez y el duelo, narrado por una mujer que fue terapeuta, conferencista y escritora durante décadas, y que ahora descubre que todas esas palabras que pronunció no la preparan para el silencio de la viudez. Recorre su vida en fragmentos: sus cuatro hermanos varones, su educación en una época donde una mujer debía elegir entre lo blanco y lo negro sin tonalidades intermedias, sus maestros memorables, su formación como psicóloga en los primeros años de la UNAM, el compañerismo de sesenta años junto a su marido. Pero también confronta, con honestidad brutal, los límites de esa vida que alguna vez le pareció bárbara en su abundancia: las manos que le duelen, el cuerpo frágil como papel de china, la fragilidad que asusta, las amistades que no la rescatan del aislamiento familiar.
En estas anotaciones del 10 al 29 de septiembre de 2018, la autora reflexiona sobre Dios, el libre albedrío, el sentido de estar viva cuando todo lo que la ancla al mundo ya no está. No hay aquí búsqueda de inspiración. Hay, en cambio, la confesión de una mujer que ha dejado de creer en ángeles hasta que fue viuda, que contempla el mar embravecido de la piscina del barco como una lección de poder ajeno, que se permite pensar en la muerte no como fracaso sino como conclusión de un ciclo cumplido.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.