Tristán Northwood despierta cada mañana con resaca aguda, buscando en el alcohol y las conquistas un olvido que nunca persiste. De noble linaje pero sin fortuna propia, vive bajo control absoluto de su padre, una existencia de desafíos…
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Tristán Northwood despierta cada mañana con resaca aguda, buscando en el alcohol y las conquistas un olvido que nunca persiste. De noble linaje pero sin fortuna propia, vive bajo control absoluto de su padre, una existencia de desafíos constantes que solo lo agota. Cuando regresa del campo de batalla el comandante Charles Mountjoy, hermano de su esposa, Tristán experimenta una pasión inesperada que lo obliga a enfrentar al hombre que ha intentado esconder del mundo.
Tristán Northwood abre los ojos a media mañana con la cabeza palpitante. Su ayuda de cámara Reston, con paciencia infinita, le recuerda la cita con su padre. A los veintiocho años, posee todo lo que la sociedad valúa: un nombre antiguo, una esposa encantadora a quien apenas quiere, un hijo al que apenas conoce, el don de seducir a cualquier mujer de la alta sociedad. La realidad es mucho más desoladora. No posee fortuna propia; el patrimonio descansa en manos firmes de su padre. Su matrimonio es una transacción cordial carente de pasión. Y la vida lo aburre profundamente.
Se despierta cada mañana con resaca, sin recuerdos claros de la noche anterior, bebiendo en exceso para anestesiarse, buscando en las mujeres un olvido que dura solo horas. Su padre, el barón Ware, lo observa con creciente disgusto. Los sermones mensuales son inevitables: Tristán es una vergüenza familiar, sus hábitos lo llevarán directo a la muerte. Harto de la rebelión constante, el barón ha tomado una decisión radical: un matrimonio arreglado con Lady Charlotte Mountjoy, hermana del comandante Charles Mountjoy.
Cuando Charles regresa del campo de batalla condecorado y transformado por la guerra, su presencia desestabiliza el orden frágil que Tristán construyó mediante negación sistemática. Charles posee la claridad para ver al hombre real debajo de la máscara de seductor sin escrúpulos. Y algo peor aún: parece corresponder los sentimientos que Tristán ha pasado años negando con cada fibra de su ser. En ese punto de quiebre, debe enfrentarse finalmente a las verdades sobre sí mismo que ha estado eludiendo.