Los alemanes ocupan Moravia en 1939 y penetran hasta la fábrica donde trabaja Emil, un aprendiz de diecisiete años que detesta el deporte. Cuando lo obligan a participar en una carrera, el muchacho descubre una capacidad para el atletismo…
Descargar
Los alemanes ocupan Moravia en 1939 y penetran hasta la fábrica donde trabaja Emil, un aprendiz de diecisiete años que detesta el deporte. Cuando lo obligan a participar en una carrera, el muchacho descubre una capacidad para el atletismo que lo asombra a sí mismo. Con determinación de quien tiene poco más que perder, Emil se entrena en noches oscuras e inviernos de guerra, batiendo récords nacionales que transforman su cuerpo en acto de resistencia silenciosa.
La ocupación alemana desciende sobre Zlin entre el silencio sepulcral de las calles moravas. Emil, hijo de un carpintero sin recursos, trabaja como aprendiz en la fábrica de zapatillas Bata, donde confecciona diariamente mientras sueña con estudiar química. El muchacho de diecisiete años —rubio, tímido, con una sonrisa que exhibe dientes grandes— sufre los ritmos infernales del taller y rechaza el deporte en todas sus manifestaciones, heredando de su padre la certeza de que el ejercicio físico es pura pérdida de tiempo y dinero.
Pero la propaganda del régimen alemán ha llegado también a Zlin con sus exhibiciones deportivas obligatorias y sus mítines de juventud donde nadie puede faltar. Emil, hombre de conciencia y poco propenso a la rebeldía, es forzado a participar en un cross de nueve kilómetros frente a atletas alemanes de aspecto impecable. Su desempeño asombra: termina segundo, y un entrenador local detecta en él un talento que el propio Emil desconocía poseer.
Lo que comienza como obligación detestable se transforma gradualmente en placer. Sin comunicarlo a nadie, Emil empieza a correr por las carreteras de Zlin durante las noches, entre la fábrica y el bosque. Lleno de dudas sobre sus capacidades, descubre sin embargo que disfruta la competencia, que su cuerpo responde, que puede mejorar. Su entrenamiento adquiere pronto rasgos de obsesión. Se entrena a diario en el estadio de la zona industrial, indiferente al hollín que cae de las chimeneas cercanas. Inventa métodos ignorados por otros: corre distancias cortas repetidas, experimenta sus límites, entrena la velocidad final con un ardor que otros reservan para preparaciones distintas.
Bajo la ocupación, mientras los alemanes queman archivos en el ayuntamiento ocupado y la propaganda invade los espacios públicos, Emil bate un récord checo en los cinco mil metros. Los tiempos malos de la guerra —bombardeos, frío extremo, escasez— apenas interrumpen su propósito silencioso. Entre ruinas y cenizas, el joven atleta se forja a sí mismo, transformando su cuerpo y su voluntad en una forma de existencia que trasciende los límites impuestos.