Un joven sicólogo del Memorial Hospital Kennedy recibe el encargo de examinar a la famosa actriz Elga Robins, quien yace en coma clínico con su cerebro muerto pero el corazón aún latiendo.
Descargar
Un joven sicólogo del Memorial Hospital Kennedy recibe el encargo de examinar a la famosa actriz Elga Robins, quien yace en coma clínico con su cerebro muerto pero el corazón aún latiendo. Mientras la contempla inmóvil sobre la camilla, Arthur es atravesado por un mensaje que no proviene de palabras: Elga clama desde un estado desconocido llamado criptestesia, un estado en el que ha sido dominada por algo que quiere apoderarse de su mente. Su voz resuena en el cerebro de Arthur sin que sus labios se muevan, advirtiéndole de un peligro que amenaza a muchos más.
En el comedor automático del Memorial Hospital Kennedy, mientras toma su desayuno, Arthur Goodell ve en las pantallas de tele-información el último suceso: la actriz Elga Robins, ídolo universal, ha caído en coma bajo circunstancias misteriosas. Arthur, un joven sicólogo interno de la Sección de Parapsicología, observa la noticia con sorpresa. Su admiración por Elga es silenciosa, como la de millones de espectadores que la ven actuar en el mundo entero, incluso en las colonias de Marte y Venus.
Los mejores médicos convergen en el hospital. Entre ellos, el renombrado profesor Darnell-Grobber. Los síntomas resultan perturbadores: el encefalograma marca cero, su cerebro está clínicamente muerto, pero su corazón sigue latiendo débilmente. Cuando Arthur es llamado de urgencia a examinarla, encuentra a Elga inmóvil sobre una camilla blanca, custodiada por agentes armados. Mientras observa sus gráficos clínicos, convencido de que algo fundamental escapa a la medicina, Arthur experimenta algo extraordinario.
Una transmisión que no es voz ni palabras resuena en su cerebro como si fuera real. Elga le habla desde un estado desconocido que ella misma nombra como criptestesia. Le cuenta que ha sido dominada, que algo sin forma física la ha tocado mientras leía un guión. Algo con intención consciente que quiere apoderarse de su cerebro y llevarla lejos del mundo. Le suplica ayuda y le advierte que no será la única víctima.
La declaración de Arthur ante las autoridades genera incredulidad total. El Prefecto Mayor lo rechaza, tildándolo de demente. La medicina no encuentra respuesta, la autoridad niega la evidencia de lo paranormal, y Arthur se ve atrapado entre lo que su mente ha captado y lo que el mundo racional se niega a aceptar. En un futuro donde la ciencia ha avanzado hasta las estrellas, surge un misterio que desafía todos los conocimientos establecidos.