Una llamada interrumpe el refugio temporal de Dante y Taylor en el Bronx. Gus, la figura paterna que lo criara, ha caído en manos de quienes los persiguen, junto con Mamá Grande y Nenita.
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Una llamada interrumpe el refugio temporal de Dante y Taylor en el Bronx. Gus, la figura paterna que lo criara, ha caído en manos de quienes los persiguen, junto con Mamá Grande y Nenita. Para salvarlos, Dante debe enfrentar el peligro que intentaba dejar atrás, mientras Taylor lucha con el miedo de perderlo. En Nueva York, donde cada encuentro puede ser el último, la pasión que los une se tienta con la lealtad a la familia improvisada.
En un hotel del Bronx, Dante se despierta junto a Taylor. Han transcurrido apenas días desde que se conocieron, pero la intensidad de la fuga constante y el peligro inminente han acelerado todo: los sentimientos, la pasión, la urgencia de vivir cada momento. Taylor observa a un hombre que por primera vez la ha hecho sentir verdaderamente viva, mientras Dante descubre en ella algo que no esperaba encontrar: alguien dispuesto a verlo más allá de su cuerpo, de su historia violenta, de su pasado criminal.
Esperan a Gus, quien viaja a Nueva York en un remolque junto a Mamá Grande y Nenita. Gus es el hombre que crió a Dante cuando era un muchacho abandonado en Sacramento, quien lo guió entre las sombras de la Hermandad, quien siempre estuvo dispuesto a anteponer su vida por la de sus seres queridos.
Todo cambia con una llamada. No hay palabras, solo gritos desgarradores. Gus está muerto, o lo estará pronto. Mamá Grande y Nenita sufren tortura en algún lugar de la ciudad. Los que persiguen a Dante y Taylor han tendido una trampa, y ofrecen un trato: información a cambio de vidas. Un encuentro en los muelles Chelsea. Una oportunidad que probablemente sea una ejecución disfrazada de negociación.
Dante debe elegir entre la seguridad recién encontrada junto a Taylor y la lealtad a su familia improvisada. Mientras él se prepara para una batalla que sabe llegará, Gus permanece en una habitación oscura, atado, escuchando los gritos de las mujeres a quienes juró proteger. Sus heridas están diseñadas para mantenerlo consciente, no para matarlo. Le piden contraseñas, información que firmaría la sentencia de muerte de cientos de personas conectadas a la Hermandad. Gus se niega, incluso bajo tortura.
La segunda parte de esta saga es la historia de lo que sucede cuando la pasión nacida en la urgencia del peligro se encuentra con las decisiones imposibles de la supervivencia.