Elena despierta sobresaltada cuando su mejor amiga Corina la tira de la cama para arrastrarla a una fiesta. Querría quedarse durmiendo, pero la promesa de siempre juntas es ley entre ellas.
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Elena despierta sobresaltada cuando su mejor amiga Corina la tira de la cama para arrastrarla a una fiesta. Querría quedarse durmiendo, pero la promesa de siempre juntas es ley entre ellas. En la casa del barrio rico de estudiantes, Elena conocerá a Alex Sáenz, un chico que desmorona su incredulidad en los flechazos con apenas una mirada. Entre el magnetismo de un encuentro inesperado y la seguridad de una amistad de toda la vida, Elena se ve atrapada en un juego de atracción que cambiará todo lo que creía saber de sí misma.
Elena abre los ojos cuando Corina entra en su habitación de la residencia universitaria con la linterna del móvil encendida. No hace ni tres semanas que comenzó la universidad, y su mejor amiga desde los nueve años no piensa permitir que se pierda la fiesta de Óscar Larson, un estudiante de segundo curso. Entre negociaciones sobre la ropa, promesas de maquillaje a oscuras y la complicidad de dos décadas, Elena termina en unos pantalones cortos, una blusa blanca y tacones, camino a una casa llena de desconocidos y música a todo volumen.
La fiesta es un caos controlado: parejas besándose en las puertas, gente borracha riendo en el jardín, una barra de verdad dentro de la casa. Corina parece haber encontrado en Óscar exactamente lo que buscaba, y Elena se dedica a bailar, a sostener el acercamiento incómodo de un extraño, a fingir que todo va bien. En algún momento del baile reconoce a Tomás García, su compañero de clase, que la sigue con una cortesía perfecta y propuestas de citas que ella no sabe cómo rechazar sin herir sus sentimientos.
Pero entonces llega Alex Sáenz en moto, con gafas de sol entrada la madrugada, con una seguridad que no pide permiso. Cuando sus ojos se posan en ella por primera vez, algo en Elena se quiebra. No en los términos que las películas prometen, sino de una forma más real, más incómoda, más peligrosa. Él es el tipo de hombre que todos ven venir pero del que nadie se atreve a alejarse. Ella es la chica que prefería estar leyendo en su cama hace apenas una hora.
Lo que comienza como una conversación mordaz entre dos extraños se convierte en el primer acto de una historia que Elena nunca pidió vivir. Porque junto a Corina, junto a Tomás, junto a su propia incredulidad, estará Alex. Y aunque ella insista en que no es una chica más, ambos saben que algo acaba de cambiar.