Bajo las escaleras principales de Water Street hay una llave enterrada, quemada de un lado. Maggie Larsen se muda con su familia a una casa antigua en Door County, un lugar donde algo acecha en las profundidades.
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Bajo las escaleras principales de Water Street hay una llave enterrada, quemada de un lado. Maggie Larsen se muda con su familia a una casa antigua en Door County, un lugar donde algo acecha en las profundidades. En el periódico local lee sobre el asesinato de una adolescente; en el lago, descubre a Pauline Boden observando el agua. Lo que comienza como un traslado forzado se convierte en una búsqueda de los secretos enterrados en una comunidad donde los jóvenes desaparecen sin dejar respuestas.
Bajo las escaleras principales de Water Street 208 hay una llave enterrada, quemada de un lado. Esta imagen obsesiva abre una novela sobre los secretos que un pueblo guarda bajo tierra. Maggie Larsen, una adolescente de dieciséis años, llega a Door County con su familia cuando sus circunstancias se vuelven insostenibles en Chicago. Su padre ha perdido el empleo, su madre fue despedida, y la única salida parece ser una casa heredada años atrás que nadie se había molestado en visitar hasta ahora. La propiedad está en ruinas, desvencijada, cubierta de polvo, pero también posee una belleza romántica, antigua, con vistas al lago Michigan y rodeada de la tranquilidad perturbadora de un lugar donde nada parece suceder.
El primer día de Maggie en este mundo nuevo está marcado por el encuentro simultáneo con dos elementos inquietantes: en el periódico local encuentra la noticia de una adolescente ahogada en Whitefish Harbor, a solo cuatro pueblos de distancia. La policía intenta determinar si fue suicidio, accidente o algo más siniestro. Y parada en la orilla del lago, observando el agua con la intensidad de quien busca respuestas, está Pauline Boden, una chica de su edad, desgarrada y extraña, que llegará a su puerta trayendo té y misterio.
Door County no es un lugar cualquiera. Su nombre, Porte des Morts, proviene de una tradición francesa: el estrecho entre la península y el continente está repleto de naufragios, más que en cualquier otro cuerpo de agua dulce del mundo. Aguas traicioneras, vientos impredecibles, tormentas que aparecen sin aviso. En este entorno de peligro latente, Maggie comienza su vida nueva limpiando los pisos de la casa, restaurando cuartos olvidados. La novela tejerá la llegada de Maggie con los hilos de un misterio que trasciende lo inmediato: ¿por qué este pueblo tiene un apetito por los jóvenes? El jardín de Water Street es un cementerio de momentos, y cada objeto abandonado es un recordatorio de algo perdido que debe ser excavado.