Un atardecer apacible en el camino hacia Mouriers se convierte en tragedia cuando un vehículo a toda velocidad arrasa a Betty Lafaille y sus dos hijas. Henri Lafaille, el acaudalado industrial, contempla el horror desde su automóvil.
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Un atardecer apacible en el camino hacia Mouriers se convierte en tragedia cuando un vehículo a toda velocidad arrasa a Betty Lafaille y sus dos hijas. Henri Lafaille, el acaudalado industrial, contempla el horror desde su automóvil. Mientras la policía inicia la búsqueda del conductor fugitivo, Steve Darras, hombre de confianza de la familia, y Mona Delmas, la secretaria inteligente, se ven envueltos en una noche de interrogantes donde nada parece ser lo que aparenta.
El atardecer tiende su resplandor sobre una carretera cercana a Mouriers, el hogar de la familia Lafaille. El tráfico de fin de semana fluye sin particularidad alguna hasta que un vehículo surge a velocidad insostenible, arrasando sin piedad a tres mujeres: Betty Lafaille y sus dos hijas, Ana y Claudia.
Henri Lafaille, quien llega apenas minutos después de la tragedia, contempla la desolación desde su automóvil. La sangre mancha la calzada en un radio de cien metros. Los gendarmes llegan rápidamente, interrogan testigos, fotografían pruebas. El conductor fugitivo ha desaparecido en la noche.
Mientras las autoridades despliegan patrullas en busca del vehículo, Steve Darras, empleado de confianza de Lafaille, acude a Mouriers. Lo acompaña Mona Delmas, la secretaria del industrial, una joven de ojos violeta e inteligencia despierta. Ambos se verán arrastrados a una velada que durará hasta el amanecer, junto a Henri Lafaille, quien permanece sumido en un estado de incomprensión absoluta.
La investigación crece en complejidad. Se detienen sospechosos en las barreras de carretera. Se toman declaraciones. Se recopilan evidencias. Pero el responsable parece haber desaparecido en la oscuridad, llevándose consigo los secretos que rodean a la familia Lafaille, donde no todo es lo que aparenta y donde las lealtades ocultas pueden ser tan fatales como un impacto a velocidad extrema.