Un exmonje en Borgoña sostiene entre sus manos un tallo de vid mojado de rocío mientras contempla las viñas donde aprendió el arte de la viticultura. Así comienza la búsqueda que lo llevará por los viñedos de Europa.
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Un exmonje en Borgoña sostiene entre sus manos un tallo de vid mojado de rocío mientras contempla las viñas donde aprendió el arte de la viticultura. Así comienza la búsqueda que lo llevará por los viñedos de Europa. Junto a él, otros personajes recorren regiones vinícolas confrontando esperanzas abandonadas. Descubren que lo importante no es la llegada, sino el acto de esperar. Una novela sobre el vino como metáfora de vida, comunión y lo que nos mantiene vivos.
Jean Bernard sostiene entre sus manos un tallo de vid cubierto de rocío. Desde la abadía benedictina de Saint-Seine-l’Abbaye en Borgoña, donde pasó décadas como monje cisterciense aprendiendo el arte de la viticultura, ha decidido colgar sus hábitos y emprender un viaje guiado por la esperanza. No es la fe la que lo mueve, sino la convicción de que la esperanza es el último asidero del ser humano. Su viaje se entrelaza con el de otros personajes cuyas vidas giran en torno al vino y sus territorios. Anne Sophie creció rodeada de viñas en las laderas del Mosela, trabaja en restauración y estudia magia blanca; busca encontrar un nuevo lugar donde desplegar sus poderes. Paulina regresa de Londres tras heredar los viñedos de su padre en Bierzo; ha pasado años estudiando economía empresarial, completamente alejada de la tierra, y ahora debe aprender un mundo que le resulta extraño. Pedro, su vecino, le revela los secretos de la viticultura y la mineralidad de los suelos. Raúl lucha por mantener viva su pequeña bodega en Monterrei, enfrentándose a la paradoja que define hoy el mundo del vino: la tensión constante entre la calidad artesanal y la producción en masa. A través de estos personajes y sus recorridos por Francia, Alemania y España, la novela teje una reflexión sobre la vida como bebida transfundida a una existencia divina, sobre la comunión que brinda el compartir, sobre la energía de los elementos naturales y la esperanza como fundamento de la experiencia humana. El vino es metáfora de una sed infinita, de padecimiento y servidumbre, de amor en su máxima expresión.