Una noche de mayo de 1989, dos grupos distintos se infiltran en la mansión de una estrella del rock. Mientras unos buscan robar, otros luchan por salvar a un amigo.
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Una noche de mayo de 1989, dos grupos distintos se infiltran en la mansión de una estrella del rock. Mientras unos buscan robar, otros luchan por salvar a un amigo. La tensión escalará cuando la alarma se dispare, desatando una fuga desesperada que les enfrentará a un vigilante decidido y un perro feroz. Así comienza el caos en torno a Jordan Grant.
Un vigilante hace su ronda habitual. La madrugada del 25 de mayo de 1989 transcurría sin novedades en los terrenos del Averno, la opulenta mansión de Jordan Grant. Todo permanecía en silencio, las fachadas laterales a oscuras para permitir el descanso, la piscina iluminada como una joya turquesa en la noche. Sin embargo, ese silencio se rompería cuando dos intrusos independientes converjan en el mismo objetivo: acceder a la casa.
Ralph y Sam son ladrones de poca monta que ven en la riqueza de la mansión su oportunidad de dar un “gran golpe”. Estudian cuidadosamente el perímetro, notan cómo la cámara de vigilancia apunta hacia la calle, dejan su coche a distancia y se cuelan sin mayores dificultades. Pronto descubren una puerta corredera y una ventana abierta que prometen entrada fácil, pero la sensación de facilidad despierta la inquietud de Sam, quien presiente que algo no está bien.
Al mismo tiempo, Troy llega con Seth y Austin, impulsados por una misión completamente distinta. No vienen a robar: luchan contrarreloj para salvar a William, aunque los detalles de su necesidad permanecen ocultos. Intentan acceder por una ventana, pero la resistencia del vidrio los frustra. Es entonces cuando la alarma estalla.
La sirena despiadada llena la noche de caos. Ralph y Sam descubren demasiado tarde que la seguridad de la mansión estaba activada. Troy y sus amigos comprenden que han sido descubiertos sin haber logrado su objetivo. El perro de Jordan, un dóberman feroz, es soltado del interior. El vigilante Neil sale corriendo en persecución, armado de porra y esposas, determinado a detener a los intrusos.
Lo que sigue es una carrera frenética a través del jardín, un enfrentamiento brutal entre Troy y el animal que lo ataca por la pierna, y un escape desesperado hacia el muro perimetral. Cada grupo huye independientemente, ignorando quién más está allí. Los intrusos logran saltear el obstáculo y desvanecerse en la oscuridad de las calles, dejando a Neil frustrado en la verja abierta, sin poder identificar a ninguno de sus perseguidores.
La novela abre así sobre una verdad incómoda: en la órbita de las estrellas del rock existe un mundo de urgencias y secretos que los demás nunca llegamos a conocer. El Bronx presenta los hilos que convergen en esa noche de pánico en el Averno, revelando gradualmente quiénes son estos personajes, qué los impulsa, y cómo sus decisiones desencadenarán eventos mucho mayores.