Una luna velada ilumina aguas caribeñas donde acecha un submarino alemán. Cuando su periscopio identifica un carguero cargado de azufre, el primer torpedo corta las aguas con precisión letal.
Descargar
Una luna velada ilumina aguas caribeñas donde acecha un submarino alemán. Cuando su periscopio identifica un carguero cargado de azufre, el primer torpedo corta las aguas con precisión letal. Los gritos de marineros atrapados entre fuego y metal destrozado son testigos de la violencia del océano. En tierra, David Moore bucea en aguas donde los secretos del mar ocultan historias de guerra y muerte aún por descubrir.
La noche desciende sobre aguas profundas del Caribe. Una luna ocre se filtra entre nubes que se arremolinen como seres vivos, mientras dos faros guardan su vigilia sobre la oscuridad marina: uno en tierra, parpadeante; otro reflejado en la popa de un carguero estadounidense que transporta ocho mil toneladas de azufre hacia un destino que nunca alcanzará. A cien metros de su estela, el acero oscuro de un submarino alemán emerge de las profundidades. Su periscopio barre el horizonte con precisión de cazador. Una presa fácil. El primer torpedo parte de sus entrañas dejando una estela de burbujas plateadas, y en segundos la noche se rasga en mil fragmentos de fuego. El impacto abre un boquete bajo la línea de flotación; el metal grita, el agua se precipita adentro, las llamas devoran todo a su paso. Los marineros atraviesan el humo en busca de salvación mientras el barco se tuerce y se hunde. Un segundo torpedo desmorona cuanto queda; la agonía es breve pero feroz. Los restos flotan en caos de cuerpos, madera quemada y horror.
La guerra persigue a quien la hace. Sirenas de cazasubmarinos rasgan el aire. El submarino se hunde, dejando atrás a dos hombres que luchan entre las llamas. Schiller pataleando entre cadáveres sin rostro, entre los despojos de una batalla que apenas comienza, logra sobrevivir aferrado a un cajón.
Años después, David Moore recorre en su viejo bote las aguas de una isla caribeña donde la tormenta ha dejado sus cicatrices. Encuentra restos flotantes de vidas rotas, maderas marcadas con nombres desconocidos. Su isla, Coquina, se recompone lentamente. Moore se siente atraído por el Abismo, esas aguas profundas que los isleños ven con temor supersticioso, donde muchos aseguran haber visto un carguero fantasma envuelto en llamas esmeralda, con lamentos de una tripulación condenada en la penumbra del amanecer. Las historias del mar pueden ser solo leyenda, o pueden ser el eco de cosas reales que se hunden en la oscuridad.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.