En una casa junto a la iglesia de Saint-Chartier, Laurent de Rodergues intenta sin éxito redactar sus memorias. La llegada nocturna de un abogado lo interrumpe con documentos notariales: la viuda de Carlos Shennan, millonario dueño del…
Descargar
En una casa junto a la iglesia de Saint-Chartier, Laurent de Rodergues intenta sin éxito redactar sus memorias. La llegada nocturna de un abogado lo interrumpe con documentos notariales: la viuda de Carlos Shennan, millonario dueño del castillo local, lo nombra heredero de su colección de estribos y espuelas de procedencia diversa. Esta herencia inesperada abre preguntas que Laurent no deseaba formular, revelando que la muerte de Shennan durante una fiesta fue menos accidental de lo que se pretendía.
En la comarca francesa del Berry, donde el castillo medieval de Saint-Chartier se alza sobre un pueblo de seiscientos habitantes, Laurent de Rodergues ha llegado a pasar un sabático. Exoficial, viajero, jinete consumado, ha recorrido Indochina, Chile y el mundo con elegancia despreocupada; ahora busca sosiego junto a una chimenea para escribir sus memorias. Pero la abundancia de materia no se deja capturar en palabras: las comidas locales requieren tiempo, las tertulias en la taberna de La Cocadrille lo reclaman, la botella de Chartreuse ofrece compañía constante. En el castillo habita Carlos Shennan, millonario de origen indefinido, casado con Mayumi, aristocracia japonesa de temperamento firme. Shennan ha transformado la fortaleza en museo y sede de su fundación, atrayendo restauradores, arquitectos y trabajadores de diversos continentes. Su presencia ha dividido a la comarca: unos lo admiran, otros desconfían. Nadie lo conoce realmente; es un hombre de puertas cerradas y secretos guardados. Cuando Shennan muere durante una fiesta en el castillo —un accidente ecuestre, según se dice—, Laurent recibe la visita del notario y un abogado de modales teatrales. La viuda lo designa heredero de la colección ecuestre de su marido: centenares de piezas, espuelas mexicanas en plata labrada, estribos tibetanos y mongoles, orfebrería de diversas procedencias. Es una herencia valiosa pero incómoda, imposible de acoger en su casa. En este pueblo donde los rumores circulan libremente y cada mirada contiene intenciones ocultas, la muerte de Shennan comienza a mostrar fisuras. Laurent, que solo buscaba paz para sus memorias, queda atrapado en sus consecuencias. Porque en historias como esta, los deseos más ardientes de muchos permanecen sin realizarse solo por miedo o casualidad; y en Saint-Chartier, la casualidad comienza a desvanecerse.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.