Un veneciano mayor rememora los secretos guardados durante su vida. En la Venecia renacentista de 1498, Luciano era un huérfano famélico cuando el maestro chef lo rescató de las calles.
Descargar
Un veneciano mayor rememora los secretos guardados durante su vida. En la Venecia renacentista de 1498, Luciano era un huérfano famélico cuando el maestro chef lo rescató de las calles. Su llegada al palacio del dux lo enfrentaría a misterios palaciegos y a la complejidad de un mundo donde los sirvientes observan en silencio, donde el arte culinario se entrelaza con conspiraciones y donde el conocimiento, finalmente, encuentra voz en la imprenta.
Luciano, un anciano veneciano, rompe el silencio que guardó durante toda una vida. Ha sido testigo del florecimiento del Renacimiento, de cómo grandes pensadores abrieron mentes y artistas iluminaron ojos y corazones. Pero hay un secreto que ha mantenido guardado, un misterio que pertenece a sus años de juventud cuando servía como aprendiz del chef del dux de Venecia.
La intriga comienza cuando Luciano observa, desde la puerta de servicio, una cena extraordinaria: el dux de la Serenísima República de Venecia, magistrado ilustre y adornado de joyas, comparte mesa con un campesino de manos callosas. El contraste es absoluto. Mientras la cocina del palacio sirve exquisiteces —caldos refinados, vinos complejos de Valpolicella— el campesino lucha por comprender los códigos de la mesa aristocrática. Su ingenuidad es palpable; sus dientes rotos producen sonidos inapropiados al sorber la sopa. Pero después de probar el vino ofrecido por el dux, algo terrible sucede: el hombre se desploma, convulsionado. Sus ojos brillan con la certeza de la muerte.
Lo que sigue es más perturbador aún. El dux, frente al cadáver, actúa con frialdad calculada. Extrae un frasco de elixir ámbar y, con dedos manchados de edad, lo vierte en la boca del difunto. Este acto, cargado de significado, será el comienzo de todo lo que Luciano tendrá que comprender sobre el poder, la cocina y los secretos que los sirvientes deben guardar.
Días después, el mismo chef que lo rescata del hambre de las calles —tras intentar robar una granada del Rialto— lo recibe en su reino culinario. La cocina del palacio es un universo perfectamente orquestado: una docena de cocineros en chaquetas impoluta, hogares colosales, aromas que despiertan los sentidos, una sinfonía de cuchillos y agua hirviendo. El chef, Amato Ferrero, le ofrece a Luciano un nuevo mundo, limpio y estructurado, a cambio de trabajo: pelar patatas, acarrear agua, fregar ollas, aprender los códigos de una profesión que será su salvación y, quizá, su condenación.
Pero la cocina del palacio guarda sus propias tensiones. Giuseppe, el barrendero, despierta en celos y rencor hacia el huérfano que ha ascendido en la jerarquía. La intriga que comienza en la mesa del dux se extiende hacia todas las capas del palacio, desde los cocineros hasta el mayordomo teatral que entra perfumado de lilas. Luciano, ahora con la cabeza rapada y vistiendo ropa limpia, tiene su puerta abierta: la de la cocina que lo alimenta, la del patio donde se transformó, la del jardín secreto del chef, y siempre, la del mundo más allá, donde sus amigos aún mendigan.
En este Renacimiento de grandes descubrimientos y de la imprenta que revolucionará el conocimiento, Luciano ha sido testigo de un crimen en la intimidad del poder. Ahora debe aprender a sobrevivir en un palacio donde cada gesto, cada comida, cada acto culinario puede ocultar veneno.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.