Un cine casi desierto proyecta una obra teatral olvidada sobre Robert Poley y la muerte de Christopher Marlowe. Pero la verdadera historia comienza años antes, en los campos ingleses del siglo XVI, donde un muchacho que cuida cerdos lidia…
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Un cine casi desierto proyecta una obra teatral olvidada sobre Robert Poley y la muerte de Christopher Marlowe. Pero la verdadera historia comienza años antes, en los campos ingleses del siglo XVI, donde un muchacho que cuida cerdos lidia con la opresión, la rabia y fantasías de venganza. En una noche de nieve, su encuentro con una muchacha gitana marca el inicio de un viaje que lo llevará desde las minas de estaño hasta los secretos del poder isabelino.
Un cine casi desierto acoge la proyección de un drama teatral que supuestamente fue representado en los escenarios isabelinos. La cámara desciende sobre una Londres imaginada en maqueta, sobrevuela el Támesis de turquesa imposible y se posa en un teatro cuya arquitectura solo existe en el bosquejo de un viajero holandés. En el tablón de anuncios cuelga el cartel: una historia sobre Robert Poley, los hechos delictivos de ciertos personajes y la muerte lamentable de Christopher Marlowe, poeta.
Pero esta obra, al parecer, oculta otra historia más antigua. En los campos de Inglaterra, un muchacho cuyo nombre conocemos apenas al final de las páginas trabaja como porquero bajo el dominio del severo Sir Richard. Robert Poley es joven, amargado, y su mente bullen con fantasías de venganza. Observa la injusticia cotidiana: el administrador Gapes que lo humilla, sus hijos que lo burlan, la frialdad de Lady Hester. El fuego es su obsesión. Sueña con incendios que consumirían toda la casa mientras sus habitantes duermen, con el caos y el dolor que traería la destrucción.
Una noche, mientras conduce los cerdos junto a un viejo compañero, escucha una música extraña, ve luces flotantes entre la niebla. Son los duendes, dice el anciano con temor. Pero Poley apenas los teme. Vive en su propio mundo de ira y cálculo paciente.
Cuando lo envían solo al bosque con parte de la piara, encuentra la calma necesaria para reflexionar. Pero entonces llega la nieve, densa y silenciosa. Y en ese silencio, algo furtivo emerge: un ladrón intenta robar uno de los cerdos. Lo que sigue es un enfrentamiento brutal en la nieve, donde Poley se vuelca con una rabia descontrolada. Cuando la adrenalina se disipa y retira la capucha de su adversario, descubre a una muchacha gitana: morena, de ojos negros, joven como él.
En ese momento, la novela plantea la pregunta que guiará todo lo que viene: ¿quién es realmente Robert Poley? ¿El muchacho furioso que sueña con incendios? ¿El hombre que aparecerá años después en los escenarios teatrales? ¿Alguien que merece piedad, o alguien cuyo destino es la infamia?