Jorge pregunta a su perro Tim si nota cuán rápido pasa el tiempo: han comenzado las vacaciones de verano. Pronto llegarán sus primos Julián, Dick y Ana a la Villa Kirrin, donde juntos forman el Club de los Cinco, un grupo de jóvenes…
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Jorge pregunta a su perro Tim si nota cuán rápido pasa el tiempo: han comenzado las vacaciones de verano. Pronto llegarán sus primos Julián, Dick y Ana a la Villa Kirrin, donde juntos forman el Club de los Cinco, un grupo de jóvenes detectives. Sus primeras aventuras giran en torno a un singular descubrimiento en la tienda de antigüedades del pueblo: una estatua de madera boliviana que posee misteriosas propiedades acústicas capaz de amplificar la voz de manera extraordinaria.
En el jardín de Villa Kirrin, una niña interroga a su perro: «¿No crees que el tiempo pasa deprisa, Tim?» Jorge tiene doce años, es delgada, vivaracha, y parece mayor de lo que es. Tim es su compañero inseparable, inteligente y devoto. Al llegar las vacaciones de verano, Jorge recibe a sus primos: Julián, el mayor; Dick, de su misma edad; y Ana, la más pequeña. Los cuatro, junto con Tim, forman el Club de los Cinco, dedicados a investigar misterios. Durante esas vacaciones, descubren que el pueblo está lleno de turistas atraídos por tiendas de antigüedades. Entre ellas destaca la de Bastien Lezun, un anticuario jovial de treinta años con voz cantarina y ojos llenos de vivacidad. Los niños se hacen amigos de Bastien y lo visitan casi a diario. Una mañana, leen en el periódico la noticia de una estatua de madera de origen boliviano en venta en el pueblo. Intrigados, van a la tienda del anticuario. Bastien les muestra con orgullo su hallazgo: una escultura de casi la altura de un hombre que representa un dios primitivo. Su particularidad más notable es que está completamente hueca por dentro. El anticuario explica que la estatua actúa como amplificador acústico de asombrosa potencia. Cuando alguien susurra desde el interior, su voz emerge amplificada de manera atronadora, como los actores antiguos que usaban máscaras en los teatros griegos. Los niños quedan maravillados ante este fenómeno. Tim, el perro, asustado por la voz amplificada, huye despavorido. Con el tiempo, la estatua se convierte en una atracción en la tienda de Bastien.