Dos hombres huyen por carreteras secundarias. Hal, herido de bala, lucha contra la fiebre mientras Teléfono lo cuida en una casa abandonada. Allí esconden cincuenta mil dólares en las paredes, pero ignoraban que esa mansión desolada…
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Dos hombres huyen por carreteras secundarias. Hal, herido de bala, lucha contra la fiebre mientras Teléfono lo cuida en una casa abandonada. Allí esconden cincuenta mil dólares en las paredes, pero ignoraban que esa mansión desolada guardaba secretos mucho más oscuros y aterradores.
En una noche de huida desesperada, dos hombres recorren caminos secundarios y polvorientos, evitando persecuciones implacables. Hal, herido de gravedad por una bala que atravesó su abdomen, lucha contra la fiebre mientras su compañero Teléfono lo mantiene con vida mediante cuidados improvisados.
Juntos roban vehículos, cambian placas, se deslizan por senderos cubiertos de malezas para eludir los cercos que se cierran lentamente. Hal conoce estos territorios. Tras cruzar hacia New Hope, encuentran una casa abandonada y enorme, oscura contra la madrugada, donde descansa su cuerpo debilitado en el piso de madera.
En lo profundo de esa mansión desolada, Teléfono esconde el botín: cincuenta mil dólares que desliza bajo una tabla del altillo. El dinero cae hacia un vacío desconocido, ese hueco que nadie sabe exactamente dónde conduce, junto a la chimenea donde nadie lo buscaría.
Mientras Hal se debilita peligrosamente, consumido por la infección, Teléfono debe decidir si arriesgar todo llevando a su amigo a un médico discreto, cruzando territorio hostil hacia Newark. Cada minuto que pasa, las persecuciones se acercan. Pero esa casa donde han dejado su fortuna parece guardar otros secretos más profundos, otros misterios que permanecen ocultos en la oscuridad de sus paredes.