Shtemenko llega a la Academia del Estado Mayor en 1938 sin deseos de abandonar su batallón de tanques pesados. Una llamada inesperada lo destina a la Dirección de Operaciones del Estado Mayor Central, donde permanecerá durante la Segunda…
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Shtemenko llega a la Academia del Estado Mayor en 1938 sin deseos de abandonar su batallón de tanques pesados. Una llamada inesperada lo destina a la Dirección de Operaciones del Estado Mayor Central, donde permanecerá durante la Segunda Guerra Mundial. Estas memorias revelan, desde adentro, cómo funcionaba el corazón operativo del Ejército Soviético, desmentiendo la creencia de que el Alto Mando trabajaba aislado en despachos lujosos. El autor ofrece un testimonio sereno sobre el trabajo colectivo que coordinó cada movimiento en los frentes de combate.
Un general soviético que pasó casi tres décadas en el Estado Mayor Central comparte sus memorias íntimas sobre el funcionamiento de este órgano central durante la Segunda Guerra Mundial. Shtemenko no fue comandante de frentes o ejércitos, sino trabajador de la dirección estratégica del Ejército Rojo. Su testimonio rechaza la distorsión de que el Alto Mando vivía aislado en despachos lujosos, divorciado de la realidad bélica. Narra cómo el Cuartel General y su órgano ejecutor, el Estado Mayor Central, mantuvieron bajo control permanente la planificación de campañas, la dirección de operaciones y el manejo de reservas, siguiendo con precisión cada movimiento en los vastos territorios de la contienda. En sus páginas reviven años de formación en la Academia del Estado Mayor, donde profesores como Dmitri Kárbishev enseñaban con ingenio el arte de la ingeniería militar, y Georgui Issersón transmitía las complejidades de la estrategia operativa. El lector descubre cómo se preparaba militarmente la Unión Soviética en los meses previos a la invasión de 1941, cuando jóvenes oficiales, destinados a ejercicios en las regiones militares occidentales, comenzaban a presagiar la tormenta que se aproximaba. Este no es un relato cronológico de batallas, sino un testimonio del trabajo colectivo que coordinó desde la dirección operativa cada movimiento decisivo en los frentes. En prosa serena, el general Shtemenko construye un relato convincente sobre cómo la Gran Guerra Patriótica fue ganada no solo en los campos de batalla, sino en el Estado Mayor Central.