María Estela, reportera televisiva consumida por la obsesión de la puntualidad, es interceptada por un extraño en las madrugadas limeñas. Él menciona a su prima fallecida hace años.
Descargar
María Estela, reportera televisiva consumida por la obsesión de la puntualidad, es interceptada por un extraño en las madrugadas limeñas. Él menciona a su prima fallecida hace años. Sin dudarlo, ella lo sigue a Villa el Salvador, donde descubre una máquina que permite comunicarse con los muertos. En vivo ante millones, transmite el primer contacto: su prima Gianina aparece en la pantalla, verificando con secretos de la infancia. Un acontecimiento que cambiaría el curso de la historia.
En las madrugadas limeñas envueltas por neblina, María Estela vive atrapada en un cronómetro implacable. Como reportera del canal televisivo más importante del país, su existencia se rige por una precisión obsesiva: treinta y seis segundos para desnudarse, veinte para entrar a la ducha, trece minutos y siete segundos para completar su ritual matutino. Esta exactitud ha destruido relaciones y eliminado pretendientes que no pudieron tolerar sus ritmos matemáticos. Una madrugada, mientras se prepara para cubrir una huelga que promete violencia, aparece entre la bruma un hombre vestido de lila. Se llama Cristo Moreno y trae un mensaje imposible: viene en nombre de Dios y de Gianina Robinson, la prima de María Estela, quien falleció hace nueve años. A pesar de lo absurdo del encuentro, ella sigue al extraño hacia Villa el Salvador, un distrito nacido del arenal donde inmigrantes construyeron un imperio de casitas de estera, tierra que sobrevivió tanto a la aridez de la naturaleza como a la violencia de Sendero Luminoso. Allí los espera Teófilo Bernabé Chura, un inventor taciturno. Su casa es un aparato imposible hecho de alambres, consolas, circuitos y botones. En la pantalla de televisión adaptada aparece Gianina Robinson, la prima desaparecida, quien recita las contraseñas secretas de la infancia: el juego de la gallina, las palmaditas compartidas en la casa blanca de Rinconada del Lago, los romances adolescentes. La verificación es irrefutable. En ese instante, María Estela toma la decisión que cambiaría el mundo: transmitir en vivo ante millones de televidentes. A las siete y treinta de la mañana, mientras el noticiero matutino relata los sucesos cotidianos, ella aparece con el micrófono temblando para anunciar: existe un sistema dimensional que permite ver el alma de los muertos. Una realidad que parecía inmóvil comienza a desmoronarse.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.