Un lunes de octubre en Barcelona, el inspector Ignacio Azcona recibe la llamada de su confidente más valioso: información sobre redes de prostitución infantil operando con la complicidad de altos mandos policiales, judiciales y del…
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Un lunes de octubre en Barcelona, el inspector Ignacio Azcona recibe la llamada de su confidente más valioso: información sobre redes de prostitución infantil operando con la complicidad de altos mandos policiales, judiciales y del gobierno. Sin poder acudir a sus superiores directos, Azcona enfrenta un dilema imposible: investigar crímenes que comprometen a los mismos que tendrían que autorizarlo.
Hace tres años que Ignacio Azcona no duerme a pierna suelta. Inspector jefe de la Sección de Estupefacientes de Barcelona, su vida se ha reducido a una sucesión de despachos, reportes y reuniones de control donde los altos mandos descargan su despotismo sobre subordinados. Pero aquella mañana de lluvia, mientras toma café antes de subir a su despacho, suena su móvil. Es el Guti, uno de sus confidentes más confiables: tiene “una cosita” para él, un “bombazo” que no es exactamente de su competencia. En una tasca discreta de la Barceloneta, el Guti le revela una trama que lo cambiaría todo. Un cliente rumano suyo financia sus vicios mediante la prostitución de menores de entre diez y quince años. Las orgías son frecuentes, las víctimas siempre menores recién introducidas en el país. Luego son distribuidas por pisos de prostitución en toda España. El problema: según el informante, en esas fiestas participan habitualmente el jefe superior de la Jefatura y su segundo mando. También asisten jueces, fiscales, autoridades del gobierno. Todo está meticulosamente organizado para mantener callados y contentos a los mismos que podrían detener la operación. Azcona enfrenta un abismo sin fondo. No puede acudir a sus superiores inmediatos: son cómplices. No puede saltarse el conducto reglamentario sin pruebas sólidas; sería el fin de su carrera. No tiene autorización para intervenciones telefónicas. La información procede de un delincuente cocainómano, proxeneta, perfectamente poco creíble ante un tribunal. Cada movimiento en falso podría destruir su vida profesional y, tal vez, también la física. Mientras llueve sobre la ciudad, Azcona regresa a su despacho con el peso de saber algo que debería investigarse pero que nadie podrá permitirle investigar.
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