Este ensayo reúne bajo el mismo techo tres palabras que parecen incompatibles: islam, anarquismo y mística. A través de su análisis, el autor demuestra cómo el mensaje original del Corán—una sumisión consciente a la Realidad Única—converge…
Descargar
Este ensayo reúne bajo el mismo techo tres palabras que parecen incompatibles: islam, anarquismo y mística. A través de su análisis, el autor demuestra cómo el mensaje original del Corán—una sumisión consciente a la Realidad Única—converge con el rechazo anarquista a toda autoridad externa y con la experiencia mística de unión inefable con lo trascendente. La obra recupera tradiciones históricamente marginadas del pensamiento islámico que se opusieron al poder, desde filósofos andalusíes hasta movimientos revolucionarios, y propone una espiritualidad liberada de instituciones y mediaciones: una vida comunitaria basada en la solidaridad radical y la conexión directa con lo divino.
El ensayo nace de una conferencia pronunciada en el Festival OVNI de Barcelona. Su autor propone una lectura radical de tres conceptos que parecen incompatibles: el islam, el anarquismo y la mística. No se trata de una combinación accidental, sino de una confluencia profunda en la que cada término ilumina a los otros.
El islam, según esta interpretación, no es la religión institucionalizada de los califatos históricos ni los estados modernos que se proclaman islámicos. Es, en cambio, el mensaje original del Profeta Muhammad contenido en el Corán: un acto de conciencia mediante el cual el ser humano reconoce su dependencia de la Realidad Única y su naturaleza contingente. En la comunidad primigenia de Medina no existían jerarquías eclesiásticas, códigos legales formales ni aparatos administrativos: apenas una relación directa entre personas reunidas en torno a un principio espiritual común.
El anarquismo es presentado como el rechazo a toda autoridad externa, no solo política sino también económica, cultural y religiosa. El ensayo rechaza la falsa dicotomía entre estado fuerte y libertad de mercado: ambos son expresiones de dominación. La solución requiere la abolición del Estado en sus múltiples formas y la instauración de formas de vida basadas en la cooperación, el mutualismo y la solidaridad. Los anarquistas acogen a los marginados y desposeídos como iguales, considerándolos más dignos de respeto que cualquier autoridad constituida.
La mística es presentada como la experiencia de comunión con la Unidad, la fusión inefable con lo trascendente que trasciende todas las categorías conceptuales. El místico rechaza tanto la especulación teológica abstracta como la religión formalizada e institucional, privilegiando la vivencia directa. Esta dimensión mística no es incompatible con la anarquía: ambas liberan al ser humano de intermediarios y estructuras que lo oprimen.
El texto identifica precedentes históricos en diversas tradiciones islámicas: pensadores que anticiparon el pensamiento libertario, filósofos que rechazaron la autoridad, movimientos que predicaban la comunión de bienes. También rastrea similitudes en tradiciones cristianas heréticas que desde la Edad Media predicaban la eliminación de jerarquías y la abolición de la propiedad privada.
La ética que sustenta esta propuesta es ascética: valora la austeridad y rechaza lo superfluo. Un ejemplo histórico lo proporcionan las comunidades anarquistas españolas durante la guerra civil, que entre sus primeras acciones clausuraron establecimientos que consideraban embrutecedores y alienantes.
El ensayo sostiene que el anarquismo no es un fenómeno exclusivamente occidental, sino un modo de organización que refleja la naturaleza social del ser humano presente en diversas culturas a lo largo de la historia. Lo verdaderamente anómalo es la expansión masiva del autoritarismo estatal, religioso y financiero que penetra hasta los rincones más privados de la vida cotidiana.
La propuesta final es la de una espiritualidad integrada, enraizada en la experiencia corporal y comunitaria.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.