Un juez solitario, apodado «la Sombra» por sus colegas, muere de infarto en su apartamento desordenado de Bilbao. Su funeral apenas congrega seis personas.
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Un juez solitario, apodado «la Sombra» por sus colegas, muere de infarto en su apartamento desordenado de Bilbao. Su funeral apenas congrega seis personas. A través de una noche de guardia en los juzgados, la novela revela a un hombre que vivió huyendo de los afectos y mirando a sus semejantes desde una distancia infranqueable. El interrogatorio a un joven toxicómano acusado de robar unas medias se convierte en el encuentro entre dos solitudes irreconciliables y en una reflexión sobre la ceguera de la justicia formal.
El juez Aurelio Cabredo muere solo, viendo televisión en su caótico piso de Bilbao. Su entierro es un evento casi fantasmagórico: el sacerdote omite la homilía ante la escasa concurrencia de apenas seis personas. Así termina la vida de un hombre al que sus colegas del Palacio de Justicia llamaban «la Sombra», no por misterio sino por su capacidad de desaparecer entre los pasillos, de existir sin realmente estar presente. Hijo único de pasteleros abulenses, Aurelio creció entre yemas de Santa Teresa y misas catedralicias. La muerte de sus padres en un incendio de la confitería lo congeló emocionalmente para siempre. Treinta y siete años después, sigue prisionero de aquella infancia perdida, consumiendo su vida en rituales solitarios: misas dominicales, caminatas mecánicas, noches de lectura de códigos jurídicos, completamente apartado de cualquier posibilidad de conexión o afecto humano. Una noche de guardia en los juzgados, Aurelio atiende el caso de José Jiménez, un joven toxicómano detenido por robar unas medias de seda. Lo que comienza como un interrogatorio burocrático se transforma en un encuentro entre dos solitudes de naturaleza opuesta. Mientras José suplica ser escuchado, hambriento, desesperado, confesando que robó las medias para regalarlas a su madre en el Día de la Madre, Aurelio permanece inmóvil en su distancia funcionarial. En el choque entre el juez y el detenido, entre el orden que uno defiende y la necesidad que el otro encarna, la novela examina quién está verdaderamente en el banquillo de los acusados.