En la caverna ciudad de Kalat, Jarvo, el anciano sacerdote de los tacomis, preside la ceremonia funeraria de sus caídos en Venus. Mientras se honra a los muertos, Dimitri Kazan presencia el ritual y se halla atrapado entre sentimientos…
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En la caverna ciudad de Kalat, Jarvo, el anciano sacerdote de los tacomis, preside la ceremonia funeraria de sus caídos en Venus. Mientras se honra a los muertos, Dimitri Kazan presencia el ritual y se halla atrapado entre sentimientos encontrados: su afección por Tania y la rivalidad emergente con Fred Wilson, un oficial americano que corteja a la joven con creciente éxito, amenazando los planes de quien creía haber dejado atrás sus pasiones.
En las cavernas de Venus, bajo un cielo gris y sofocante, conviven tacomis, humanos terrestres y otras razas en un delicado equilibrio. Jarvo, sacerdote centenario con ojos aún jóvenes pese a su cuerpo marchito, conduce las ceremonias funerarias de los caídos en el asalto a Yer-Mun. En el mausoleo de la gran astronave Kipsedón descansan los embalsamados y revestidos de oro los antiguos líderes tacomis, incluyendo al jeddad Jumwha. Dimitri Kazan, un ruso aventurero, observa estos ritos con curiosidad antropológica. Acostumbrado a la violencia y la acción, ve en los tacomis un pueblo que, pese a su avanzada tecnología y sus máquinas de guerra, profesa creencias religiosas simples. Sin embargo, la noche lo trae consigo una revelación que lo trastorna: descubre a Tania, la joven de quien está enamorado, riendo al lado del teniente Fred Wilson junto al río subterráneo. La risa de Tania, que Kazan nunca le había escuchado dirigida a él, lo golpea como una traición silenciosa. En el salón comedor, bajo potentes focos, los jeddad tacomis y oficiales terrestres planean estrategia. Temoc, hermano de Yandot y gobernante de la nave, anuncia que pronto atacarán Marte, donde cientos de millones de marcianos sufren esclavitud bajo los hombres antena. Las máquinas de guerra tacomis son escasas tras los combates; necesitan fortalecerse antes de enfrentarse a la abrumadora superioridad tarka. Mientras Kazan intenta concentrarse en estas discusiones de poder intergaláctico, sus ojos vuelven sin remedio a Tania, quien evita su mirada y sonríe a Wilson. La noche se complica cuando se anuncia un evento que cambiará todo: dos prisioneros hombres antena, entre ellos Ta-Sal el jeddad lunar, han escapado de su cautiverio. Kazan, sospechoso del misterio de cómo lograron huir de una celda imposible, sale en búsqueda y encuentra a Tania y Wilson en una terraza sobre el río subterráneo, bajo el brillo de cascadas iluminadas. Justo cuando Kazan se aproxima, divisa desde el vacío las piernas de un hombre antena balanceándose sobre la caverna.
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