En el entrepuente del Mayflower, ciento dos pasajeros sufren el confinamiento durante la travesía de 1620 desde Plymouth a las costas de América. Entre esos viajeros se encuentran puritanos separatistas que huyen de la represión religiosa…
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En el entrepuente del Mayflower, ciento dos pasajeros sufren el confinamiento durante la travesía de 1620 desde Plymouth a las costas de América. Entre esos viajeros se encuentran puritanos separatistas que huyen de la represión religiosa en Inglaterra, así como hombres reclutados para sus habilidades en la construcción de una nueva sociedad. Este viaje, arriesgado y lleno de privaciones, marca el inicio de la colonización de Nueva Inglaterra y sienta las bases del mito fundacional estadounidense.
Confinados en las entrañas de un navío mercante, ciento dos personas enfrentan semanas de oscuridad, olores fétidos y privaciones durante la travesía del Atlántico en el otoño de 1620. Son principalmente puritanos separatistas que abandonan Leiden, Holanda, después de que una tregua con la España católica los deja sin refugio seguro. Junto a ellos viajan hombres sin convicciones religiosas profundas: carpinteros, herreros y otros artesanos reclutados para construir una sociedad en tierras desconocidas.
El viaje del Mayflower es el resultado de décadas de conflicto religioso en Europa. Jacobo I de Inglaterra ha cerrado las puertas a la disidencia puritana, considerando que las reuniones secretas de los separatistas son focos de conspiración contra la corona. La persecución religiosa obliga a muchos a abandonar su tierra. Una congregación completa de Scrooby, un pueblo de Nottinghamshire, consigue escapar a Holanda en 1608, donde encuentra una relativa libertad en Leiden. Allí, bajo el liderazgo de hombres como William Brewster, maestro de postas convertido en consejero espiritual, y William Bradford, heredero de granjeros acomodados que de adolescente encontró en la lectura un refugio, la comunidad prospera en el exilio.
Pero Holanda también es amenaza. Con la tregua española a punto de colapsar, la colonia puritana busca un nuevo refugio. El Gobierno inglés, más interesado en el potencial comercial que en sus preocupaciones religiosas, les otorga permiso para establecerse en América. El viaje comienza en Southampton con dos navíos —el Mayflower y el Speedwell—, pero los problemas técnicos y los vientos adversos transforman el periplo en una experiencia de hacinamiento progresivo. Cuando el Speedwell es declarado no apto, todos los pasajeros deben caber en una sola nave.
Durante la travesía, los conflictos entre los puritanos y los «extranjeros» que viajan con ellos emergen constantemente. Los marineros se burlan, el espacio se reduce a lo insoportable, la comida escasea. Sin embargo, cuando finalmente arriban a la bahía de Massachusetts, el viaje abre una nueva era: la de la colonización de Nueva Inglaterra. Los peregrinos —como se llamarán a sí mismos, recordando su condición de exiliados— encuentran alianza con Massasoit, jefe de los wampanoags, quienes les enseñan a cultivar el maíz de la región. Este encuentro, aunque breve en los primeros años de coexistencia, inaugura un capítulo violento de la historia americana.