En la terraza de su ático de Sídney, Alex contempla el amanecer sabiendo que debería estar más feliz. A los treinta y cuatro años, ha logrado todo lo que se propuso: una fortuna inmensa y una carrera empresarial resplandeciente.
Descargar
En la terraza de su ático de Sídney, Alex contempla el amanecer sabiendo que debería estar más feliz. A los treinta y cuatro años, ha logrado todo lo que se propuso: una fortuna inmensa y una carrera empresarial resplandeciente. Pero mientras recorre la ciudad con la vista, una pregunta incómoda persiste: ¿por qué la satisfacción nunca llega? Su resolución de mantenerse soltero y dedicarse a la filantropía le ha funcionado, hasta que Harriet, su secretaria, cruza la puerta con un secreto que guarda hace semanas: ya no está comprometida.
Alex es un empresario exitoso de treinta y cuatro años cuya vida en Sídney parece perfecta sobre el papel. Multimillonario desde hace poco, gracias a la venta exitosa de una franquicia de bares de vinos construida junto a sus mejores amigos de Oxford, tiene todo aquello por lo que trabajó. Pero en la soledad de su ático, contemplando la ciudad, sabe que algo falta. Su soledad es deliberada. Junto al lecho de muerte de su madre, hizo una promesa: dedicaría su inteligencia al bien de otros, sin permitir que el amor y el matrimonio lo desviaran de ese camino. Es un filántropo comprometido, aunque esa dedicación le ha costado cualquier vida personal. Evita a las mujeres que podrían aspirar a más que diversión temporal. La noticia de que su amigo Sergio se casará en dos semanas complica las cosas. Sergio se ha enamorado de Bella, una artista de Broadway, y para Alex es un desastre anunciado. Ella es ambiciosa, actriz, complicada. Pero irá a la boda. Los lazos con Sergio y Jeremy, forjados en Oxford, son lo más valioso que posee. En su oficina, Harriet lo espera. Su secretaria personal es inteligente, capaz y sensata; lo mejor que ha encontrado en años. Cuando la contrató, notó cierto cambio en su actitud al enterarse de que estaba comprometida: quizá temía que intentara cazarlo. Pero ahora, mientras prepara su café matutino, Harriet tiembla por una noticia que lleva semanas guardando: ya no está comprometida. Lo dejó hace poco, sin que su jefe lo notara. Harriet es un mundo diferente. Es generosa, se preocupa por los demás, rescató un gato callejero. Su anterior prometido no compartía sus valores: se quejaba del gato, se negaba a donar a organizaciones benéficas. Pero su amiga Emily le dijo que esperaba demasiado de los hombres. Ella no está de acuerdo. Cree que el mundo debería haber evolucionado más allá de esos papeles. Cuando Alex descubre que ella ya no lleva el anillo, algo cambia en la ecuación entre ellos. Su relación profesional ha sido casi perfecta. Pero la noticia de su soltería abre una puerta que ambos han mantenido cuidadosamente cerrada.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.