En el patio trasero de una sórdida taberna de Londinium aparece el cadáver de un hombre ahogado en un tonel de vino. Marco Didio Falco, un informante romano de visita en Britania que supuestamente estaba de vacaciones, se ve obligado a…
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En el patio trasero de una sórdida taberna de Londinium aparece el cadáver de un hombre ahogado en un tonel de vino. Marco Didio Falco, un informante romano de visita en Britania que supuestamente estaba de vacaciones, se ve obligado a investigar lo que inicialmente parecía una muerte rutinaria. Pero la identidad de la víctima —Verovolco, un cortesano britano de alto linaje emparentado con el rey Togidubno— complicará dramáticamente la investigación y lo atrapará en un caso que amenaza con socavar la frágil paz entre Roma y los pueblos de la provincia.
Agosto del año 75 d.C., en Londinium, la principal ciudad de Britania. Marco Didio Falco, un investigador romano cuya reputación lo precede, ha venido a la provincia acompañado por su esposa Helena para una visita familiar que debería ser tranquila. Su misión oficial ha concluido; solo falta el regreso a Roma. Pero la tranquilidad termina cuando un centurión del pequeño destacamento militar local descubre el cuerpo de un hombre ahogado en un tonel de vino en el patio trasero de una taberna de mala muerte.
El gobernador Julio Frontino, consciente de las capacidades de Falco, lo encomienda la investigación. Junto con Flavio Hilaris, el procurador financiero de la provincia —tío político de Falco— se presenta en la escena. Lo que parecía un crimen ordinario en un lugar ordinario adquiere una dimensión completamente distinta cuando identifican al cadáver: es Verovolco, un cortesano y posible pariente del rey Togidubno, un aliado antiguo y privilegiado del emperador Vespasiano.
La muerte de un hombre de semejante rango no puede pasar desapercibida en una provincia donde el poder romano se sostiene sobre el equilibrio frágil con la aristocracia britana local. Falco se ve atrapado en una investigación que cruza las fronteras del crimen ordinario: el cadáver ahogado en vino, el torques de oro arrancado del cuello, la taberna de dudosa reputación, y la presencia de una víctima cuya muerte genera consecuencias políticas de alcance inesperado. Entre taberneros evasivos, soldados incompetentes y la presión silenciosa de funcionarios que temen las represalias del rey, Falco deberá desentrañar no solo quién mató a Verovolco, sino por qué.