En el Antiguo Egipto, hace más de cuatro mil seiscientos años, la historia del rey Kefrén se despliega más allá de los mitos y las narraciones tendenciosas.
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En el Antiguo Egipto, hace más de cuatro mil seiscientos años, la historia del rey Kefrén se despliega más allá de los mitos y las narraciones tendenciosas. Este es un relato que sitúa al monarca en su verdadera magnitud, equilibrando la arqueología con la imaginación, y restituyendo a una época poco conocida su complejidad humana. La novela explora su vida desde la juventud inquieta, sus viajes exploratorios hasta Siria y el continente africano, y finalmente su reinado marcado por el comercio, la construcción y la política imperial.
Una caravana llega a Halaf, en Asiria. Entre sus mercancías desciende una figura envuelta en velos: Ayalnet, de Nínive. Su presencia —la estatura elegante, los gestos decididos— despierta curiosidad en el mercado. Su búsqueda de Humupep, un poderoso personaje local, abre las puertas a una historia que entrelaza el comercio antiguo con la política de los grandes imperios.
Esta es la quinta entrega de ‘Tiempos de pirámides’, saga que sitúa al lector en el Antiguo Egipto del Imperio Antiguo, hace más de cuatro mil seiscientos años. La novela narra la vida del rey Kefrén, hijo de Keops, cuyo camino al trono no fue directo. Fue excluido expresamente por su padre mediante un regalo simbólico que cerraba las puertas de la corona. Sin embargo, la muerte de sus hermanos Kawab y Djedefre lo impulsó a un poder inesperado.
Antes de ocupar el trono, Kefrén no desperdició el tiempo. Realizó expediciones hacia el norte, recorriendo Siria, Sumeria y Mesopotamia, acumulando conocimientos sobre comercio y alianzas políticas. Luego viajó hacia el sur, penetrando en Nubia y el continente africano, adquiriendo una visión del mundo que habría de serle invaluable en su reinado.
La historia lo ha retratado como un monarca cruel. Esta acusación descansa principalmente en los relatos de Heródoto, historiador griego que escribió siglos después, basándose en sacerdotes egipcios tendenciosos. Sin embargo, los hechos arqueológicos la desmienten: un comercio floreciente con norte y sur, la creación de una gran flota marítima, la construcción de templos y edificios que testimonian su productividad.
Su pirámide en Gizeh, la segunda en tamaño, se alza sobre un terreno más alto que la de su padre, dándole la ilusión de mayor altura, aunque en realidad es más baja. Es un testimonio de una época poco y mal conocida, que esta novela se propone iluminar mediante la mezcla rigurosa de arqueología, documentos históricos e imaginación plena de sentido común.