En el último minuto de un partido de fútbol, Tonio Virelli ejecuta una jugada magistral que convierte un gol imposible. El joven delantero juega para el modesto Sottorello, pero su talento no pasa desapercibido para todos.
Descargar
En el último minuto de un partido de fútbol, Tonio Virelli ejecuta una jugada magistral que convierte un gol imposible. El joven delantero juega para el modesto Sottorello, pero su talento no pasa desapercibido para todos. Entre los espectadores está Luigi Domenico Santino, un capo mafioso que ve en ese talento más que una promesa deportiva. Mientras Tonio regresa a su humilde hogar con su madre viuda, desconoce que su vida cambiará de manera irremediable.
En una tarde de fútbol, en el pequeño estadio del Sottorello, ocurre algo memorable. Tonio Virelli, un joven delantero, realiza una jugada de rara belleza: burla a dos defensas que avanzan hacia él como máquinas, evita al portero que se lanza desesperadamente a sus pies, y anota un gol en los últimos instantes del encuentro. El público salta de sus asientos. No es solo un tanto que cierra la goleada recibida; es la evidencia palpable de un talento extraordinario.
Entre los espectadores esa tarde se encuentra Luigi Domenico Santino. Este hombre, conocido como il Americano por sus años en prisiones estadounidenses y negocios en Nueva York, es ahora el capo más poderoso de la mafia italiana meridional. Viste trajes londinenses de sastre, es custodiado por hombres armados, y su consejero, el peculiar Fiorello —un hombre calvo, astuto como un zorro—, murmura constantemente en su oído. Santino es cruel y calculador, un señor feudal del crimen que ve la vida como un negocio donde todo tiene precio.
Fiorello lo ha traído a ese pueblucho para ver un jugador. Un muchacho que podría ser útil. Cuando Virelli anota ese gol memorable, Santino permanece impasible, pero algo ha prendido en su mente: aquí hay un instrumento que pueden usar.
Mientras tanto, Tonio vive una vida modesta. Trabaja de vendedor en una tienda de electrodomésticos. Su madre, Virna, es una viuda que lucha para mantener el hogar tras la muerte de su esposo. Tonio regresa cada tarde del trabajo para entrenar en el equipo local. Su vida es simple, honrada, dedicada. No tiene ambiciones de riqueza; solo quiere jugar al fútbol que ama y cuidar de su madre.
La noche después del partido, Tonio está en su hogar cuando llama alguien a la puerta. Su madre abre y ve al consejero Fiorello. El pequeño hombre calvo entra con una sonrisa que no llega a sus ojos y anuncia que desea hablar con el joven. En ese umbral comienza el enfrentamiento entre dos mundos: el de la pureza deportiva y el de la ambición criminal. Tonio no sabe aún que su talento lo ha convertido en un objetivo, que fuerzas mucho mayores que su voluntad están dispuestas a utilizarlo para sus propios propósitos.