En el puerto de Newcastle, a mediados de abril de 1915, el comerciante peruano Ludovico Hurwitz desembarca del vapor Vega. Su llegada despierta sospechas inmediatas en los funcionarios de inmigración británicos, quienes encuentran en sus…
Descargar
En el puerto de Newcastle, a mediados de abril de 1915, el comerciante peruano Ludovico Hurwitz desembarca del vapor Vega. Su llegada despierta sospechas inmediatas en los funcionarios de inmigración británicos, quienes encuentran en sus pertenencias solo documentos comerciales y efectos personales. Pero cuando interviene James Stevenson, el jefe de policía escocés, la situación toma un giro inquietante: Hurwitz es acusado de espionaje. Bajo un intenso interrogatorio, sus respuestas contradictorias sobre sus viajes, su conocimiento de múltiples idiomas y sus vagas referencias a Alemania transforman lo que parecía una revisión rutinaria en una investigación que promete revelar si su verdadera identidad es mucho más compleja de lo que aparenta.
En el puerto de Newcastle, el 11 de abril de 1915, el funcionario de inmigración somete a Ludovico Hurwitz a un interrogatorio de rutina. El comerciante peruano, de treinta y un años, desembarca del vapor Vega tras una travesía de veinticuatro horas desde Bergen. Sus documentos parecen en orden: ochentaicuatro libras esterlinas, un pasaporte, catálogos de productos, un frasco de antiséptico. Nada parece fuera de lugar, y sin embargo, algo en su demeanor, en la imprecisión de sus palabras, en sus titubeos cuando habla de sus movimientos previos, alerta a quienes lo observan. La revisión inicial no arroja datos incriminatorios. Sus pertenencias revelan la vida de un viajero comercial común: trajes de casimir inglés, camisas de lino, un diccionario de Mendiburu. Pero todo cambia cuando James Stevenson, jefe de policía de Glasgow, llega personalmente a Newcastle. Su intervención es un acto de autoridad que Hurwitz no esperaba. Stevenson, investigador experimentado que años atrás persiguió a Oscar Slater en el caso Marion Gilchrist, percibe capas de misterio en este hombre de metro noventa, ojos azules y cabello cenizo. El interrogatorio se intensifica. Stevenson cuestiona sobre August Brochner, un representante comercial mencionado en los reportes. Los viajes se vuelven inconsistentes: ¿cómo un barco procedente de Nueva York hace múltiples escalas? ¿Por qué la respuesta sobre Alemania es tan evasiva? Hurwitz habla inglés con acento impecable, domina alemán, francés, polaco, noruego y quechua. ¿Qué comerciante de pescado enlatado necesita tal arsenal lingüístico? Cuando llega un telegrama, la atmósfera cambia. Stevenson dirige una mirada implacable al detenido. La acusación resuena: espionaje. Hurwitz protesta, exige hablar con su embajada, reclama sus maletas. Pero su negación se desmorona ante la evidencia que rodea al investigador. Las piezas de un complejo tablero comienzan a encajar, revelando que la verdadera identidad y propósitos de Ludovico Hurwitz permanecen ocultos, esperando ser desvelados en una investigación que apenas ha comenzado.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.