Idaho City, invierno de 1866. La fiebre de oro ha dejado su marca en el pueblo minero: fortunas fáciles, violencia sin ley, salones repletos de hombres dispuestos a todo. Cuando muere el sheriff, la ciudad debe elegir sucesor.
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Idaho City, invierno de 1866. La fiebre de oro ha dejado su marca en el pueblo minero: fortunas fáciles, violencia sin ley, salones repletos de hombres dispuestos a todo. Cuando muere el sheriff, la ciudad debe elegir sucesor. Los mineros proponen a Henry Harrison Conroy, un pistolero ambidextro de sonrisa cruel que ha prometido matar a cualquier contrincante. Pero llega un joven vaquero desconocido, Malcolm Berry, sin más que seis dólares y un caballo hambriento, que desafía a los rancheros a presentarlo como candidato rival.
En los salones de Idaho City, donde se acumulan mineros y aventureros atraídos por la promesa del oro, comienza una contienda que amenaza el orden del pueblo. La fiebre aurífera ha traído fortuna fácil y desorden aún más fácil. Con el invierno de 1866 cerrando los trabajos mineros, permanecen los bares, los jugadores, los desesperados que viven del esfuerzo ajeno. Una ola de terror y crímenes azota la población.
Sin sheriff desde la muerte del anterior, mineros y rancheros deben elegir sucesor. Los mineros encuentran su candidato en Henry Harrison Conroy: hombre joven de ojos negros, ambidextro, con un colt a cada costado. Pasa sus horas en las mesas de póker alardeando de velocidad con las armas. Su sonrisa es una mueca que habla de crueldad. Ha dejado clara su intención: si tiene contrincante, lo enfrentará con las armas, y ha prometido matarlo.
Entre tanto, irrumpe en la ciudad un joven vaquero alto y desconocido. Malcolm Berry acaba de llegar con un caballo extenuado y apenas seis dólares. En el primer saloon donde pide whisky y alojamiento, sufre un desplante del dueño. Berry desarmó con facilidad a dos empleados enviados para expulsarlo y se sirvió a sí mismo. Su audacia impresiona a los presentes.
Los rancheros y colonos ven en este forastero una oportunidad. Necesitaban un candidato rival a Henry, alguien dispuesto a correr el riesgo mortal. Berry, hambriento y sin alternativas, acepta. Mientras la ciudad se prepara para una elección que promete violencia, se perfila el candidato imposible: un desconocido sin reputación, con la temeridad de quien no tiene nada que perder.