En un cuarto pequeño donde la luz es insuficiente, una mujer escribe mientras espera a alguien que hoy avisa que no vendrá. Su acto es doble: narrar la pasión vivida con Renata y, años atrás, la tormenta amorosa con Vera, pero también…
Descargar
En un cuarto pequeño donde la luz es insuficiente, una mujer escribe mientras espera a alguien que hoy avisa que no vendrá. Su acto es doble: narrar la pasión vivida con Renata y, años atrás, la tormenta amorosa con Vera, pero también rescatar cómo el escribir permite fijar lo que se escapa, transformar el recuerdo en materia narrable. Molloy construye una novela donde la página es cárcel y refugio de quien desea conocer la realidad a través de las palabras.
En un cuarto pequeño, oscuro, de luz deficiente, una mujer enfrenta las hojas en blanco mientras aguarda. Escribe porque espera, porque necesita retener fragmentos de un pasado que se le desmorona. Este recinto ha sido testigo de esperas antes: fue donde alguien desconocida la esperó años atrás. Ahora ella espera a Renata, quien hoy le avisa que no podrá llegar.
Mientras escribía, la narradora revive el encuentro sofocado por la nieve con Vera, el amor ardiente, los celos, la humillación de oír desde otra habitación los susurros del deseo entre Vera y quien después sería Renata. Pero la novela no es solo pasión. Es, ante todo, una interrogación: ¿cómo narrar lo vivido sin empobrecerlo? ¿Cómo capturar en palabras a quien amamos sin traicionarla? ¿Qué ocurre cuando la escritura pretende fijar lo que por naturaleza se disuelve?
Molloy construye un texto donde todo acontece en los intersticios. La narradora se duplica en espejos, recuerda sus fantasías de infancia donde se imaginaba prisionera en un baño o navegante en un cuarto reducido a barco. Identidades múltiples, máscaras que protegen y asfixian. Vera narrada como ficción de sí misma, segura y arrolladora. Renata, perdida en su propia contemplación, incapaz de trascender el espejo. La narradora, en cambio, permanece reflejada, acusadora, siempre buscando un límite que no encuentra.
La novela no resuelve, no cierra. Renata no viene. Y tal vez en ese silencio, en esa ausencia, radique lo único que importa: el acto de escribir se revela como forma de venganza, de conjuro, de encierro voluntario donde el dolor finalmente tiene forma.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.