Cuando Richard Montgomery llega a la consulta rural de Highdale, Jane siente que el tiempo se revierte. Lo conoce desde la universidad, cuando él era el hombre que hacía perder la cabeza a todas; cuando ella cayó, como tantas otras, en su…
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Cuando Richard Montgomery llega a la consulta rural de Highdale, Jane siente que el tiempo se revierte. Lo conoce desde la universidad, cuando él era el hombre que hacía perder la cabeza a todas; cuando ella cayó, como tantas otras, en su atractivo. Ahora, con treinta años y responsable de una consulta que heredó, Jane se ve forzada a trabajar con el mismo hombre que prometió evitar. Su padre, debilitado por un infarto reciente, ha tomado la decisión: Richard es el socio perfecto, aunque para Jane sea la peor posibilidad.
Jane Crowther atiende a sus pacientes en Highdale con la dedicación de quien ha crecido en esa consulta. Lo heredó todo de su padre: la responsabilidad, los pacientes, las noches de emergencias. Cuando él sufre un infarto seis meses atrás, Jane se convierte en la única médica, soportando sola el peso de un pueblo entero. Ahora su padre ha decidido: necesitan un segundo médico, y ha elegido a Richard Montgomery.
La noticia golpea a Jane como un puñetazo. Richard es el hombre que ella prometió no volver a encontrar. Sofisticado, viajero, sin ataduras: exactamente el tipo que la derribó en la facultad de medicina. En el último curso, mientras ella iniciaba el primero, Richard era el hombre que todas querían, incluso ella. Lo peor es que después descubrió quién era realmente: primero fue novio de su amigo Simon, luego de una serie de mujeres que pasaban por su vida como estaciones. Hace años que Jane decidió que hombres como Richard no merecían su tiempo.
Cuando Richard cruza el umbral de la consulta, todo en Jane se tensa. Él no parece reconocerla, o quizá no la recuerda en absoluto. La ve como una mujer seria, casi hostil, que se resiste a su presencia. Pero Jane sabe quién es: ve el mismo brillo en sus ojos azules, la misma sonrisa que hace años le robaba la respiración. Y eso la aterroriza.
Richard debe trabajar en Highdale, vivir en el piso de encima de los establos, integrarse en una comunidad que ha sido médica durante generaciones. Jane debe aceptarlo, profesional, distante. Pero conforme pasan las semanas, algo cambia. Richard comienza a comprender el corazón de Jane bajo su coraza de frialdad. Jane comienza a ver al hombre que Richard es ahora, no el que fue.