En las entrañas del estadio, encadenado en una celda oscura, Javlin Bartramm espera su duodécima pelea. Experto en lucha tras cinco años de cautiverio entre los redules, debe vencer para recuperar su libertad.
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En las entrañas del estadio, encadenado en una celda oscura, Javlin Bartramm espera su duodécima pelea. Experto en lucha tras cinco años de cautiverio entre los redules, debe vencer para recuperar su libertad. Instantes antes del enfrentamiento, un guardián le trae a su compañero: Awn, una joven humana nacida en las granjas de este planeta conquistado. Juntos enfrentarán a una pareja de ieibilibits, bestias acuáticas monstruosas. Entre el miedo, la desconfianza y una responsabilidad inesperada, ambos descubrirán qué significa luchar no solo por sobrevivir.
Javlin Bartramm ha pasado cinco años en cautiverio entre los redules, los insectos alienígenas que conquistaron la Tierra. Como gladiador de un circo mortal, ha ganado once veces consecutivas. La duodécima victoria le devolverá la libertad. Pero el día de su pelea final, las cosas cambian. Su oponente, un guerrero sirio, desapareció durante la noche. Ahora deberá enfrentarse a algo peor: un doble-doble, una competencia en parejas que lo aterroriza porque implica responsabilidad hacia otro.
En las cárceles subterráneas del estadio, mientras escucha los gritos de la multitud de insectos y contempla la muerte del centauro que lucha antes que él, Javlin intenta mantenerse centrado. Ik So Baar, su entrenador redul, no le revela quién será su compañero hasta el último momento. La puerta de la celda se abre: ingresa una joven llamada Awn. Es humana, flaca y curtida por años trabajando en las granjas. Sus ojos grises fríos revelan que ha vivido diecinueve años en este mundo conquistado, conoce su cruda realidad y no se deja intimidar por la leyenda de Javlin.
Entre ellos surge una tensión inmediata. Javlin, habituado a la supervivencia solitaria, rechaza la responsabilidad. Awn, por su parte, desafía su pesimismo. Mientras se visten con la armadura, ella se desnuda sin titubeos, revelando que no es ajena al sacrificio físico. Gradualmente, una frágil alianza se forma cuando comienzan a estudiar al enemigo.
Los ieibilibits son las formas larvales de los redules: bestias enormes, segmentadas, armadas con extremidades que funcionan como sierras circulares. La arena se anegará en dos pies de agua. Encadenados el uno al otro con una cadena de cuatro pies de largo, deberán enfrentar al menos a dos de estas criaturas. Las probabilidades son casi nulas.
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