En una base militar de Paktika, bajo el sofocante calor de agosto, el autor se prepara para su primera patrulla acompañando a soldados estadounidenses.
Descargar
En una base militar de Paktika, bajo el sofocante calor de agosto, el autor se prepara para su primera patrulla acompañando a soldados estadounidenses. Así comienza esta crónica de casi una década en Afganistán: testimonio de guerra, reflexión sobre la ocupación extranjera y la persistencia de un conflicto que resiste a toda solución. El relato teje voces de veteranos, paisajes legendarios y las contradicciones de una democracia naciente en territorio hostil.
En la base militar de Sharana, provincia de Paktika, el autor se encuentra bajo un sol despiadado de agosto, preparándose para su primera patrulla de combate. Junto a él está el artillero Astuto, un veterano de Staten Island cuyo tic nervioso en el ojo derecho revela la carga del trauma: hace apenas semanas, una bomba de carretera mató a su compañero. Ahora debe transitar nuevamente esas carreteras sembradas de artefactos explosivos. El autor llegó en 2008 con un contrato precario, decidido a convertirse en corresponsal de guerra sobre el terreno. Lo que comenzó como una aventura descabellada se transformó en una permanencia de casi diez años. Acompañó a tropas estadounidenses en patrullas letales, participó en operaciones de propaganda para la OTAN y la ONU, visitó campos de minas antipersona, y presenció el horror de múltiples atentados. El testimonio que emerge de estas páginas es polifónico: no es solo un relato de combate, sino una exploración de los soldados atrapados en la contradicción fundamental de una guerra sin rostro, donde el enemigo vive entre la población civil en aldeas remotas. Pero esta no es una crónica exclusivamente bélica. Es también una inmersión en una geografía que rebasa la comprensión occidental: paisajes de leyenda, joyas arqueológicas olvidadas, mundos que han prosperado aislados durante siglos. Afganistán emerge aquí como un estado mental antes que como un simple país. La obra analiza las contradicciones insolubles de la ocupación: tras años de intervención, las cosas poco han cambiado. Se sigue matando por cruces de carreteras, se privá a las mujeres de educación y trabajo, y la salud e infraestructuras se desmoronan. El manuscrito original se consumió en un incendio en Kabul en mayo de 2018, apenas semanas antes de la entrega. Lo que aquí se presenta es producto de la memoria y los restos del naufragio: lo poco que sobrevivió al fuego y lo rescatado a través de amigos dispersos por Nueva York, Nairobi, París y Barcelona. Es un testimonio frágil, visceral y necesario.
Plan gratis: 1 libro al día. Hazte VIP para libros ilimitados.