En las calles de Bremen, sumida en la miseria de la posguerra, Werner malvive esperando sobras del cuartel británico. Sus zapatos están destrozados, su familia ha desaparecido, y el hambre es su única compañía.
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En las calles de Bremen, sumida en la miseria de la posguerra, Werner malvive esperando sobras del cuartel británico. Sus zapatos están destrozados, su familia ha desaparecido, y el hambre es su única compañía. Cuando un misterioso caballero en un lujoso Mercedes lo aborda y le ofrece una cena caliente y una cama limpia, Werner no puede resistirse. Lo que comienza como un acto de caridad se convierte en el primer paso de una trampa cada vez más oscura.
Werner es un hombre destrozado por la guerra. Ex oficial de la Wehrmacht, ha pasado años luchando en Francia y Rusia, ha sido herido, capturado, y liberado en 1947. Regresa a Alemania para descubrir que su mundo está en ruinas: su hogar desapareció, su fábrica fue bombardeada, su hermano cayó en Varsovia, su padre fue fusilado por sus simpatías políticas, y su madre murió de hambre. Solo y sin esperanza, ha ido cayendo por una pendiente inexorable desde trabajos de ingeniero hasta cualquier empleo, cualquier migaja que le permita sobrevivir. Hace siete semanas que no consigue nada.
En una tarde helada, mientras Werner contempla las gabarras de carbón que avanzan hacia el mar, un Mercedes-Benz se detiene a su lado. El caballero que lo conduce parece adinerado, alemán, y compasivo. Le ofrece una cena y una cama. Sin nada que perder, Werner acepta. Lo que sigue es una noche de lujo inesperado: agua caliente, ropa nueva, comida abundante, y una conversación donde cuenta su historia a cambio de la promesa de un empleo bien remunerado.
Pero lo que el misterioso “Herr Doktor” propone es inquietante. Werner debe asistir a una representación de ópera, hacer un intercambio furtivo en un palco, entregar un paquete misterioso a una mujer desconocida. El Doktor no tolera preguntas. Sus negocios, aunque aparentemente legales, son de naturaleza especial. Y ha dejado clara una amenaza velada: si Werner rehúsa o habla, encontrará en su poder objetos comprometedores que no podría justificar. La trampa se ha cerrado. Werner, quien apenas horas antes moría de hambre en la calle, ahora es prisionero de una red donde cada paso lo aleja de la decencia y lo acerca a un abismo.