Una brisa otoñal en Paradise, Massachusetts. Un Mercedes atraviesa un semáforo e impacta violentamente un Audi en la intersección. Courtney Cassidy, adolescente distraída escribiendo mensajes de texto, es detenida por el jefe Stone.
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Una brisa otoñal en Paradise, Massachusetts. Un Mercedes atraviesa un semáforo e impacta violentamente un Audi en la intersección. Courtney Cassidy, adolescente distraída escribiendo mensajes de texto, es detenida por el jefe Stone. Pero su apellido trae consigo influencias políticas que comienzan a ejercer presión. Simultáneamente, la actriz Marisol Hinton llega a Paradise huyendo de un matrimonio violento en Hollywood. Una producción cinematográfica desembarca en el pueblo trayendo millones de dólares y presiones sin precedentes. Stone se verá atrapado entre una adolescente que se cree intocable, una estrella amenazada de muerte, y políticos dispuestos a negociar principios por dinero. Su reputación como defensor insobornable de la ley comienza a colapsar.
La brisa otoñal que recorre Paradise Road es apenas el trasfondo de un incidente que hará colapsar el orden aparente de la ciudad. Jesse Stone observa desde su patrulla el choque violento entre un Mercedes y un Audi en una intersección. Una adolescente de uniforme de escuela privada, Courtney Cassidy, distraída escribiendo mensajes de texto, es responsable del impacto. Stone actúa conforme a sus principios: confisca el teléfono como evidencia, constata un herido grave, detiene a la responsable por negligencia imprudente. Pero Courtney Cassidy trae consigo un apellido blindado de influencias. Su padre, Richard Cassidy, posee conexiones políticas y financieras locales que comienzan a ejercer presión apenas la muchacha es llevada a la comisaría. Para Jesse, es el primer aviso de que en Paradise no todos responden igual ante la ley.
Lejos, en Los Ángeles, Marisol Hinton contempla su rostro destrozado en el espejo. Un ojo amoratado. Una mejilla rasgada. La obra de su marido, un hombre que cela su éxito como si fuera un crimen. Es una actriz talentosa, hermosa y atemorizada. Su agente le ofrece un salvavidas: un papel protagónico en una película que se rodará en la costa este, lejos de quien le hace daño. La película se llama ‘El sabor del arsénico’. El lugar: Paradise, Massachusetts. Una coincidencia de nombre y destino que nadie podría haber anticipado.
La producción llega a la ciudad como una invasión de Hollywood. Frankie Greenberg, productora de alrededor de treinta años, es el rostro del poder cinematográfico en Paradise. Sus responsabilidades son vastas: dirigir bajo presión, mantener calendarios implacables, contratar trabajadores locales que alimenten los reembolsos fiscales de millones de dólares. Cuando Frankie se reúne con Jesse Stone, ambos descubren que comparten más que jurisdicción: ella también es veterana de la policía de Los Ángeles, nacida en Burbank, hija de la industria fílmica. Dos personas que podrían entenderse, pero cuyo encuentro ocurre en un momento en que Paradise no puede permitirse el lujo de la complicidad.
Marisol Hinton trae algo más que su talento a la localidad: una amenaza de muerte que la acecha. Mientras ella busca refugio y la máquina de Hollywood se pone en marcha con su hambre de ganancias, Jesse Stone se ve atrapado entre múltiples fuerzas. El principio que lo define—ser un defensor insobornable de la ley sin importar a quién afecte—comienza a desmoronarse bajo el peso de una adolescente que se cree intocable, una estrella perseguida, y un aparato político dispuesto a transigir con principios por dinero y poder.