En el año 138 a.C., las legiones romanas se detienen ante el río Limia, convencidas de que es la frontera del Hades. Desde esa escena de resistencia supersticiosa, este ensayo remonta cinco mil años de historia española para desentrañar…
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En el año 138 a.C., las legiones romanas se detienen ante el río Limia, convencidas de que es la frontera del Hades. Desde esa escena de resistencia supersticiosa, este ensayo remonta cinco mil años de historia española para desentrañar las capas de civilizaciones que han moldeado la identidad nacional. A través de tartesios, celtas, vetones y pueblos más antiguos, el autor explora cómo los arquetipos jungnianos persistieron en creencias, símbolos y rituales que, bajo otros nombres, aún respiran en la España contemporánea.
En las aguas del río Limia, donde soldados romanos se rehúsan a cruzar por miedo al olvido mitológico, comienza un viaje hacia las entrañas de España. Este libro propone que la identidad nacional no es producto único de la cristianización o la unificación moderna, sino resultado de milenios de sedimentación cultural. España surge como un crisol donde convivieron fenicios, tartesios, celtas, vetones y otros pueblos cuyas creencias y símbolos permanecen vivos, aunque transformados, en la sociedad contemporánea. El autor desafía el relato dominante que concentra la memoria histórica en los sucesos recientes, desde la Guerra Civil hasta la Transición. Propone que el siglo XIX y, más aún, los miles de años anteriores, contienen claves esenciales para entender actitudes, valores y rituales que siguen vigentes. Lejos de la pureza del alma nacional que pregonó el franquismo, el territorio ibérico aparece como un espacio de encuentro permanente entre continentes y culturas. A través de monumentos megalíticos, pinturas rupestres y leyendas que vinculan a figuras como Tubal con el toro sagrado de los vetones, se despliega un análisis de los arquetipos jungnianos que atraviesan todas las civilizaciones. El toro no es solo una bestia venerada en Creta o Anatolia: es la expresión de fuerzas primordiales que emergen en los Toros de Guisando, en las corridas milenarias, en los topónimos que conservan el sufijo «tur» de la antigüedad tartesia. Esta indagación en lo remoto busca responder una pregunta que resuena en España actual: quiénes somos. En tiempos de nacionalismos contrapuestos, el libro sugiere que la respuesta no reside en la uniformidad impuesta ni en la fragmentación presentista, sino en el reconocimiento de esa acumulación de sustratos que, como capas de madera bajo un barniz, siguen alimentando la sensibilidad y las prácticas de un pueblo.