En la celda de una comisaría, un hombre acusado de asesinato clama su inocencia frente al capitán de rurales. Bill Cliver dice no haber disparado contra el sargento Brown, pero los testigos lo vieron, la ley lo condenó y debe cumplir su…
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En la celda de una comisaría, un hombre acusado de asesinato clama su inocencia frente al capitán de rurales. Bill Cliver dice no haber disparado contra el sargento Brown, pero los testigos lo vieron, la ley lo condenó y debe cumplir su pena. Sin embargo, cuando el capitán Morley comienza a investigar por cuenta propia, descubre inconsistencias perturbadoras en los testimonios y comportamientos extraños en quienes acusan al preso.
En una pequeña localidad fronteriza, Bill Cliver comparece ante el capitán Gary Morley tras haber sido condenado por la muerte del sargento Brown. El joven asegura categóricamente su inocencia, argumentando que aunque todo lo acusa —pruebas, testigos, su estado de embriaguez en el momento del crimen— no fue él quien disparó. El capitán, sintiéndose intranquilo tras escuchar al preso, reconoce internamente que hay algo que no encaja en la historia.
Morely decide investigar por su cuenta. Habla con los testigos que aseguran haber visto a Cliver disparar, pero sus historias contienen fisuras. Descubre que los dos principales acusadores, Joe W’Ort y John Way, son propietarios de un local de diversión y frecuentan constantemente otro bar donde actúa la cantante Carol. El comportamiento de ambos se vuelve nervioso cuando el capitán comienza a hacer preguntas.
Cuando Morley intenta hablar con Carol, la única persona que podría haber presenciado los hechos, ella afirma no estar en el local aquella noche. Sin embargo, sus respuestas evasivas sugieren que sabe más de lo que dice. El dueño del bar, Rangely, interviene para tranquilizarla, con amenazas sutiles que dejan entrever un peligro real.
El sheriff, quien debería apoyar la investigación de Morley, se muestra hostil y prejuicioso contra el acusado. Su comportamiento se vuelve sospechoso cuando le piden que entregue las armas de Cliver como prueba. Palidece visiblemente y luego dice que las armas han desaparecido. El capitán Morley siente que está desenterrando una verdad incómoda que varios personajes prefieren mantener oculta, mientras emerge un cuadro de corrupción local donde el sheriff ha sido impuesto para proteger los intereses de los dueños de garitos.
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