Un álbum ilustrado que celebra la riqueza y diversidad de las familias en todas sus formas. Desde la familia que es solo una persona consigo misma hasta aquella que suma integrantes de distintas especies, pasando por padres e hijos,…
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Un álbum ilustrado que celebra la riqueza y diversidad de las familias en todas sus formas. Desde la familia que es solo una persona consigo misma hasta aquella que suma integrantes de distintas especies, pasando por padres e hijos, hermanos del alma elegidos, abuelas que crían, vecinos que se quieren como parientes. El libro reconoce que no todas las familias son iguales ni deben serlo. Cada configuración única es válida y amorosa.
Cuando una mamá sola educa a sus hijos, trabaja fuera de casa, se encarga de la ropa, prepara la cena, se vuelve explosiva de puro cansancio y luego tiernamente amorosa, esos momentos en exclusiva se tornan preciosos. Esta es una de las muchas formas en que este álbum ilustrado comienza su exploración de los distintos tipos de familias. Cada página abre una puerta diferente. Hay quienes viven solos, descubriendo el ser maravilloso que son cada día. Hay parejas que se aman locamente y se complementan. Hay familias donde nacen o llegan los hijos y todo se convierte en un malabarismo amoroso infinito. Hay hermanos biológicos y hermanos del alma, esos seres que reconocemos desde la primera mirada. Hay familias que se dividen en dos casas pero mantienen el cariño intacto, tendiendo puentes de afecto. Hay padres solitarios que educan hijos valientes y capaces. Hay nuevas parejas que amplían el nido con hijos de diferentes familias, creando nuevas constelaciones del amor. Hay casas repletas de hermanos que se cuidan, se celebran y ríen juntos. Hay familias donde los animales son miembros de pleno derecho. Hay casas que se abren generosamente a otros sin cuestionar: amigos de los hijos, sobrinitas que estudian lejos, abuelos nostálgicos, criaturas que necesitaban ese refugio. Hay familias donde solo hay mujeres, donde la sabiduría se tejen entre generaciones femeninas fuertes. Hay seres queridos a continentes de distancia que cenan juntos por tecnología. Hay vecinos que son como hermanos. Lo que une a estas familias no siempre es la sangre. A veces es el corazón, la costumbre compartida, la proximidad del día a día, la elección consciente, el refugio encontrado. Este libro no juzga ni categoriza, sino que reconoce todas las configuraciones como válidas y dignas de amor. En cada página, ilustrada con calidez, descubrimos que las familias son tan diversas como quienes las integran, y que esa variedad es lo que las hace especiales.