Geoffrey Symons, crítico de teatro, ha recibido una invitación para la última velada del Old Royal Comedy, un venerable teatro londinense a punto de ser demolido.
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Geoffrey Symons, crítico de teatro, ha recibido una invitación para la última velada del Old Royal Comedy, un venerable teatro londinense a punto de ser demolido. Esa noche, mientras lluvia y niebla cubren Londres, descubre de boca del inspector Sidney Blackburn de Scotland Yard que tres asesinatos vinculados con el teatro han sacudido la ciudad en los últimos diez meses. Las víctimas, artistas del mundo del espectáculo, fueron asesinadas violentamente y mutiladas de manera sistemática, siempre el día 6 del mes. Ahora, nuevamente es día 6, y el inspector alberga el funesto presentimiento de que una cuarta muerte podría ocurrir esa misma noche.
La noche del seis de febrero en Londres es una noche de lluvia fina y niebla densa, de esas que calan hasta los huesos. Geoffrey Symons, crítico del Weekly Variety, se dirige hacia el Old Royal Comedy con intención de despedir al venerable teatro. Esa velada marca el centenario de la casa y será también la última antes de su demolición, aunque nadie sospecha entonces que será recordada por algo más que por la nostalgia. En el teatro está prevista una Gran Convención de Artes Fantásticas: presentaciones de magia, prestidigitación, hipnotismo y, finalmente, una sesión de espiritismo bajo la dirección del prestigioso sir Randolph Bellair.
Sin embargo, en un restaurante cercano, antes de entrar en el teatro, Symons se encuentra con el inspector Sidney Blackburn de Scotland Yard, quien le revela un panorama inquietante. Durante los últimos diez meses han ocurrido tres asesinatos vinculados directamente con ese teatro y el mundo del espectáculo. Las víctimas fueron Barry Dexter, un manager de circo acuchillado en su despacho; lord Bond, un aristocrático artista de la hipnosis cuya cabeza fue destrozada por un arma medieval; y lady Morgana, una telépata célebre que cayó desde una altura. Todos fueron asesinados violentamente, y en cada caso el cadáver presentaba una mutilación sistemática: un brazo izquierdo, un pie izquierdo, una mano izquierda. Los miembros amputados nunca aparecieron.
Lo más inquietante es el patrón: los asesinatos ocurrieron exactamente cada cinco meses, siempre el día seis del mes. Esta noche es nuevamente día seis, y solo han transcurrido tres meses desde el último crimen. El inspector, movido por un presagio que no puede ignorar, ha venido al teatro. Los tres agentes que trae consigo, vestidos de paisano, merodean entre los espectadores. No hay evidencia sólida para justificar un despliegue mayor, pero Blackburn siente que algo ocurrirá. El acto de despedida del Old Royal amenaza con convertirse en una noche de terror.