Una cabaña de troncos en el lejano norte canadiense, iluminada por la luz vacilante de una lámpara de aceite. Tom Gregson, dibujante obsesionado con la belleza femenina, se encuentra con su amigo Felipe Whittermore tras dos años de…
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Una cabaña de troncos en el lejano norte canadiense, iluminada por la luz vacilante de una lámpara de aceite. Tom Gregson, dibujante obsesionado con la belleza femenina, se encuentra con su amigo Felipe Whittermore tras dos años de separación. Entre anécdotas de aventuras pasadas en Sudamérica y contemplaciones del paisaje ártico, Whittermore revela que lo ha llamado porque necesita ayuda desesperada. Su misterio involucra a un ferrocarril en construcción, una pregunta perturbadora sobre un pescado, y algo que nadie esperaría: decenas de mujeres atrapadas en una trampa mortal.
En una cabaña de troncos en lo alto de una montaña cercana a Fort Churchill, en los confines más remotos del Canadá ártico, se encuentran dos amigos cuyas vidas se entrelazaron años atrás en aventuras sudamericanas. Tom Gregson es un dibujante cuyos ojos están siempre atentos a la belleza de las mujeres, una obsesión que ha definido su carrera artística y que lo ha llevado a situaciones cómicas y peligrosas. Felipe Whittermore, en cambio, es un hombre marcado por el agotamiento, con el semblante envejecido prematuramente por dos años de soledad en aquella región inhóspita.
Whittermore ha convocado a Gregson con promesas de emociones intensas y la necesidad apremiante de su ayuda. Lo que comienza como un reencuentro lleno de nostalgia—recordando épocas de revolución en Honduras, la legendaria doña Isabel de Valencia, las escapadas peligrosas de la juventud—se transforma gradualmente en la revelación de un secreto que Whittermore guarda con dificultad. La belleza salvaje del Ártico, con sus auroras boreales y el lamento del océano helado, sirve de telón de fondo para una confesión que toma forma a través de enigmas y analogías.
Whittermore habla del ferrocarril de la bahía de Hudson, una obra de ingeniería monumental que promete abrir la región más inhóspita del continente americano a la riqueza mineral y al comercio internacional. Pero luego, con una sonrisa cargada de intención, formula una pregunta que altera el curso de la conversación: si un beso fue capaz de provocar una revolución en Honduras, ¿qué no podría lograr un pescado?
La novela teje una trama de suspense y misterio donde lo cotidiano adquiere significados ocultos. Hay mujeres en juego—no una sino decenas—atrapadas en una situación que Whittermore describe como una trampa mortal. No se trata simplemente de un proyecto de ferrocarril. Lo que emerge es la confesión de un hombre que ha descubierto algo que lo ha transformado, algo que requiere la valentía de un compañero para enfrentar fuerzas que podrían desencadenar consecuencias tan graves como las revoluciones que marcaron sus vidas.