Un domingo en Central Park de mediados de los noventa: Gwendolen Lewis espera a su amiga Constance junto al estanque de los barcos de juguete. Directora de un instituto dedicado a la democratización de la antigua Unión Soviética, Gwen…
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Un domingo en Central Park de mediados de los noventa: Gwendolen Lewis espera a su amiga Constance junto al estanque de los barcos de juguete. Directora de un instituto dedicado a la democratización de la antigua Unión Soviética, Gwen lleva una vida de viajes constantes. Entre la nostalgia de una amistad sostenida a miles de kilómetros y las preguntas sobre su propia existencia, Gwen navega un mundo donde la felicidad es esquiva y las relaciones, frágiles.
Un domingo de septiembre de mediados de los noventa, Gwendolen Lewis aguarda a su amiga Constance en Central Park. Es un retrato de impaciencia compartida: Gwen llega siempre temprano, Constance siempre tarde. Dos vidas apenas sincronizadas, separadas por el océano.
Gwen dirige un instituto dedicado a la democratización de la antigua Unión Soviética. Su trabajo la condena a viajes constantes hacia lugares donde la corrupción parece imposible de desenredar. Poco antes descubrió que su contable en Moscú desviaba fondos. Lo que la perturba no es el dinero, sino lo que representa: la incapacidad de cambiar mentalidades enraizadas en décadas de desconfianza.
Constance fue abogada especializada en fusiones y adquisiciones en un bufete londinense de élite, quemada por jornadas interminables. Abandonó el trabajo cuando nacieron sus hijos y ahora vive en Singapur, lejos de los pequeños.
Sus vidas se bifurcaron hace años. Gwen rechaza la maternidad, el matrimonio convencional, los compromisos que la anclen. Ha visto demasiadas uniones reducidas a mentiras y lenta erosión. Su relación con Campbell es un ejercicio de indiferencia. Constance habla de sus hijos como del único sentido en su existencia.
Nueva York de los noventa proporciona el telón de fondo: corredores sudorosos, patinadores, carritos de bebé, perros que temporalmente unen a desconocidos. La ciudad es ordinaria pero cargada de melancolía. Luego está el hombre dormido en un banco que despierta y se marcha pedaleando con un niño, un detalle que despierta en Gwen una envidia cuyo origen desconoce.
Una novela sobre mujeres inteligentes enfrentadas a decisiones sin salidas satisfactorias. Sobre el costo de la libertad, la distancia que mide la amistad verdadera y la grieta entre quiénes creímos ser y quiénes realmente somos.