Gwalchavad, señor de las Órcadas y gemelo de Gwalcmai, se sienta una noche en la tienda de campaña para escuchar una petición inesperada: Mercia, el líder vándalo derrotado, y su sacerdote ofrecen un pacto que podría ahorrar a pueblos…
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Gwalchavad, señor de las Órcadas y gemelo de Gwalcmai, se sienta una noche en la tienda de campaña para escuchar una petición inesperada: Mercia, el líder vándalo derrotado, y su sacerdote ofrecen un pacto que podría ahorrar a pueblos británicos la expulsión de sus tierras. En esa conversación bajo la sequía que azota el reino, comienza a revelarse el verdadero alcance de las consecuencias que la victoria de Arturo ha traído, y con ella, el misterio del Grial que persigue a quienes lo rodean.
Tras siete años de guerra contra los saecsen y la posterior invasión vándala, Arturo ha conseguido la paz, aunque al precio de su propia vida. Herido en el combate final, el gran monarca ha sido llevado a Ynys Avallach, la isla sagrada donde quizá pueda sanar. Gwalchavad, testigo directo de estos hechos, asume la tarea de conducir a los pueblos vándalos hacia las tierras que Arturo ha decretado para ellos, pero también debe expulsar de sus hogares a ciudadanos británicos cuya única culpa fue tener señores desleales.
En una noche de calor asfixiante, cuando apenas resta esperanza de lluvia, el caudillo vándalo Mercia se presenta ante Gwalchavad y Bedwyr con una proposición que desafía los órdenes establecidos: compartir las tierras con quienes deseen quedarse, renunciando a despojar de sus casas a inocentes. La clemencia del bárbaro, forjada bajo la influencia de Hergest, su antiguo sacerdote cautivo, abre una grieta inesperada en el rígido sistema de castigos que Arturo ha impuesto.
Este acto de compasión es apenas el primer síntoma de algo más profundo. Gwalchavad sabe que su verdadero cometido no es escribir sobre guerras, sino revelar lo que pocos han escuchado: los misterios que rodean al Grial, ese recipiente de maravillas que ha pasado a ser el corazón secreto del reino. Un tesoro tan peligroso como hermoso, cuya preservación ha costado más sangre y más sacrificio de lo que los hombres pueden imaginar.