Rosario, una moza de Triana, bella y desdeñosa con los hombres que pretenden conquistarla, se casa con Enrique, un abogado educado y respetable. Tras el matrimonio, los valores que Rosario aprendió en su barrio chocan con la vida de señora.
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Rosario, una moza de Triana, bella y desdeñosa con los hombres que pretenden conquistarla, se casa con Enrique, un abogado educado y respetable. Tras el matrimonio, los valores que Rosario aprendió en su barrio chocan con la vida de señora. Sospecha que su marido le es infiel por sus salidas sin explicaciones y sus reuniones privadas. Su hermano, el Moreno, la apoya en sus recriminaciones, sugiriendo que Enrique es un débil. Solo cuando el abogado demuestra su autoridad con violencia, Rosario reconoce en él al hombre verdadero que siempre buscó.
En las calles de Triana, una moza de piel morena camina entre admiradores silenciosos. Rosario despierta pasión en todos los hombres del barrio, pero los rechaza con indiferencia. Su hermano, el Moreno, un hombre duro y peligroso, la protege. Cuando un abogado educado se enamora de ella, Rosario lo ama. Se casan en la iglesia entre vítores. El Moreno acepta al forastero porque conoce la honradez de su hermana.
En el hogar emerge un conflicto que expone dos mundos irreconciliables. Rosario, criada en el ambiente rudo del barrio, no comprende las costumbres de la vida señoril. Le molestan las salidas de Enrique sin explicación. Le repugnan sus reuniones privadas. Interpreta la profesión legal como engaño, la discreción como infidelidad. Enrique intenta calmarla con palabras dulces, pero su amabilidad es interpretada como hipocresía y debilidad por Rosario y su hermano.
Un día, Rosario intercepta una carta en la que una señora cita a Enrique para hablar de un pleito. Cuando él se dispone a salir, ella lo detiene y lo acusa de ir a casa de una mujer. Enrique responde que va a su obligación y la aparta del brazo para pasar. Rosario grita a su hermano que Enrique le pegó.
Cuando el abogado regresa, el Moreno lo espera con su faca. Enrique levanta la voz y afirma que en su casa él es el amo. Descarga un bofetón sobre Rosario tan fuerte que ella cae hacia atrás. El Moreno avanza con su cuchillo, pero Rosario, levantándose como una fiera, lo sujeta, le arranca el arma. Con ese golpe, ella ve finalmente al hombre verdadero: es en ese momento cuando lo ama de verdad.