Una bomba destruye la casa donde vive Eva durante un bombardeo aéreo. Su marido muere, pero ella permanece ilesa aunque sorda. Devuelta a su pueblo natal, espera a Aurelio en una ventana, mirando una carretera infinita.
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Una bomba destruye la casa donde vive Eva durante un bombardeo aéreo. Su marido muere, pero ella permanece ilesa aunque sorda. Devuelta a su pueblo natal, espera a Aurelio en una ventana, mirando una carretera infinita. La novela de Ramón J. Sender trama una reflexión sobre el amor, la ausencia y la soledad, a través de una mujer que vive en el silencio absoluto, incapaz de oír cómo el mundo continúa sin ella.
Una bomba de trescientos kilos estalló en un edificio de once plantas durante un bombardeo aéreo. Entre los ciento cincuenta muertos, todos creían que estaba Aurelio, el marido de Eva. Pero Eva sobrevivió intacta: quedó completamente sorda.
Sus tías la llevaron a la casa donde nació, una vivienda en una pequeña ciudad incompleta. La plaza central carece del cuarto lado: tres flancos con soportales, el cuarto lado abierto hacia una carretera recta que se pierde en el infinito. Es en el costado de esta plaza donde se alza la casa de Eva.
Junto a una ventana alta que domina la carretera vacía, Eva comenzó a esperar. Leyendo labios, descifrando notas en cuadernos, comprendió lentamente que Aurelio no regresaría. Pero la comprensión no cambió nada. Día tras día, semana tras semana, meses, años: Eva en su ventana. Su cuerpo se marchita. Su único sonido es el latido de su corazón, ese ritmo que la duerme como dormía en el vientre materno.
El narrador, amigo de ambos, observa este lento desgaste con la precisión de quien ama y la ironía de quien comprende. Ramón J. Sender no ofrece consuelo. Construye una novela sobre la soledad radical de una mujer condenada al silencio. Es una meditación sobre la guerra, sobre cómo la violencia toca a los perfectos y los convierte en ruinas. Una reflexión sobre el amor que persiste cuando todo se ha desintegrado, sobre la ausencia que se vuelve más real que la presencia.