Rudy Black camina por las calles de la ciudad en una noche que siente por primera vez como ajena a él, a pesar de vivirla desde siempre. Chulo y traficante, se mueve entre luces baratas, prostitutas y el ritmo distorsionado de un submundo…
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Rudy Black camina por las calles de la ciudad en una noche que siente por primera vez como ajena a él, a pesar de vivirla desde siempre. Chulo y traficante, se mueve entre luces baratas, prostitutas y el ritmo distorsionado de un submundo que le repele pero del que no puede escapar. Cuando se encuentra con Andy Hodden, un joven adicto que intenta dejar la droga, Rudy le ofrece algo que parece una simple muestra de generosidad pero que esconde una intención letal.
Una noche de la ciudad. Rudy Black camina por las calles experimentando una extraña alienación de la vida que ha conocido siempre: el jazz en las esquinas, las luces baratas de bares, las prostitutas en las aceras, el tráfico de coches. Todo emana una sensación de carne muerta que lo persigue. Es chulo y traficante, habitante del bajo vientre urbano, y en esta noche siente que las estructuras que sostenían su mundo se desmorona. Su encuentro con Nina, su prostituta, es brutal: la obliga a trabajar, le quita el dinero con violencia, la amenaza. Luego, fumando en la calle, se cruza con Andy Hodden, muchacho de diecinueve años que afirma estar limpio, que dice haber dejado la droga, que habla de matrimonio. Rudy lo reconoce como informante de la policía, obligado en el pasado a traicionar a otros traficantes. Con seducción y manipulación, Rudy gana su confianza. Le ofrece heroína de primera calidad, apela a su debilidad como adicto, lo convence de que el consumo ocasional no hará daño. Andy, débil, vacila. Su cuerpo delata lo que su mente niega: quiere la droga. Finalmente accede. En el apartamento, mientras un disco obsceno suena en el tocadiscos, preparan la inyección. Andy se la pone primero, eufórico. Pero lo que Rudy ha preparado no es heroína pura: es ácido de batería concentrado, veneno letal. Paralizado por la droga que consumió, observa la lenta agonía de su víctima, atrapado en el abismo narcótico mientras comete el asesinato que le encargaron.